Saturday, July 14, 2012

Teresa María Rojas, una VIDA dedicada al teatro.

Tomado de Artefactus Magazine.

Olga Connor
El Nuevo Herald l 07.12.2012.

Hoy es un día de gran celebración para el teatro de esta ciudad. La poeta, actriz, directora de teatro y pedagoga Teresa María Rojas recibirá el premio a una “Vida de Dedicación a las Artes Escénicas” en la inauguración del XXVII Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, dedicado este año al teatro latino de Estados Unidos.

El acto tendrá lugar en el Carnival Studio Theater del Adrienne Arsht Center, donde se presentará también Short Eyes, de la compañía Urban Theatre Movement de Los Angeles.

La razón del premio a Teresa María Rojas la definió el fundador y director del Teatro Avante y del Festival. “Es tan sencilla como el nombre del premio”, afirmó Mario Ernesto Sánchez. “Teresa María ha dedicado toda su vida no solo a desarrollar su talento y practicar su profesión de poeta y actriz, sino al programa bilingüe de drama que fundó con Prometeo en el Miami Dade College – Wolfson Campus. A través de tres décadas, ha formado a varias generaciones de teatristas [me incluyo], que ahora llenan los escenarios de Miami. Y en esta oportunidad, cuando el Festival le ofrece un homenaje al teatro latino, lo más lógico y justo es que ella fuera la seleccionada”.

Rojas estaba marcada por el dolor desde la niñez a ser actriz. “Mi madre estaba tuberculosa, y comenzó a agonizar cuando nací; nos separaron enseguida”, contó la actriz. “Vivíamos en una casa de dos plantas, ella en el piso alto, aislada. Siempre que podía me miraba, desde la ventana de su cuarto, entornando las persianas y yo le lanzaba besos. Tengo ese recuerdo marcado en los ojos, como un flash fotográfico”.

Un día se lastimó la mano y no querían que la madre sufriera, por lo que suspendieron las visitas. “Mi madre, ya moribunda, quiso verme desde la ventana, una última vez”, siguió relatando. “Escondí la mano vendada detrás de la espalda, y miré hacia su habitación con una sonrisa tan grande que la hizo morir feliz. Nunca supo lo del dedo meñique. Estoy segura de que ésa fue mi primera actuación. De paso, nunca me arreglé el dedito, ahora es motivo de orgullo”.

Desde joven actuaba en el colegio, pero su comienzo profesional se lo debió al director y maestro Francisco Morín, que en La Habana dirigía el teatro Prometeo. “Morín fue mi mentor”, aseveró. Antes de salir de Cuba en 1960, Rojas trabajó en la televisión de La Habana, y se lució en obras como Bus Stop y Alta política, de William Inge, La llama viva, de John Steinbeck, Delito en la Isla de las Cabras, de Ugo Betty, y Antígona, de Jean Anouilh. Sus trabajos después de su salida de la isla y su paso por Venezuela, donde trabajó en Radio Caracas Televisión, son tan extensos como los años que han pasado. Ha actuado y dirigido una gran mayoría de las grandes obras del teatro hispano en Miami y también ha actuado en cine y televisión. Su papel favorito fue el de Luz Marina en Aire frío, de Virgilio Piñera. En Madrid, representó brillantemente la parte de Ofelia, en Ana en el Trópico, del ganador del Premio Pulitzer Nilo Cruz, obra que antes ella había estrenado en inglés, en el Coconut Grove Playhouse, con el título Anna in the Tropics.

Sin embargo, Rojas quiere también destacar la poesía. “Comencé a pensar en verso antes de pensar en escribir”, confesó. “Mi mentor fue Alberto Baeza Flores”. Tiene varios libros poéticos: Pozo de sed (2004); Hierba dura; Capilla ardiente (1981); Campo oscuro (1979); La casa de agua (1977); Señal en el agua (1968).

“El teatro pertenece a los grandes poetas. No es posible separar a uno del otro”, explicó. “Los objetivos quizás difieran en que la poesía es un acto de intimidad, y el teatro, un striptease colectivo de la poesía”.

Cuando creó Prometeo, comenzó a formar nuevos actores que llegaban de todas partes de Latinoamérica. “El Prometeo, Prometeo, comenzó en La Habana, con Morín. El de Miami, conmigo, y el amor de mi vida: Eduardo Padrón”, declaró Rojas.

“Teresa es una auténtica dama de la actuación y una educadora sin igual, que llegó a Miami Dade College con un legado irresistible, el legendario Teatro Prometeo original de La Habana luminosa”, comentó el doctor Eduardo J. Padrón, que entonces presidía el recinto Wolfson, y hoy es presidente de MDC.

“Cuando muy pocos pensaban rendirle pleitesía al idioma español de la mejor forma posible, ella propone revivir la experiencia habanera enriquecida por la nueva circunstancia. El resto es historia”, siguió diciendo Padrón. “Este tipo de aventura cultural tiene que contar con ‘adelantados’ de su eximia categoría. De otro modo no sería posible”.

Sus alumnos a veces no eran tan capacitados o tan inspirados, pero los que no se hicieron profesionales disfrutaron igualmente del programa. “Se nace, se educa y se ilumina, si tienes voluntad y suerte”, reflexionó Rojas. “Mi gran pasión, cuando enseñaba, era que mis alumnos, aquéllos realmente talentosos, aprendiesen a vivir como artistas las 24 horas del día. Y que los que no poseían gracia alguna para el teatro, aprendiesen a ser buenos actores en ese gran escenario que es la vida”.

Marilyn Romero, una de las alumnas que han sido exitosas en las artes escénicas, da una visión del valor pedagógico de Rojas. “Tuve una gran suerte de entrar al mundo mágico y transformador del teatro de la mano de Teresa, porque era firme y protectora”, dijo Romero. “Ella me enseñó a dar los primeros pasos en ese mundo fantástico y extraño de personajes, me enseñó a entregarme a ellos sin miedo y a disfrutar de relaciones maravillosas”. Si Romero la tuvo de modelo, los modelos de actuación de Rojas fueron Raquel Revuelta, en Cuba, y mucho después, en el cine, la escocesa Tilda Swinton. En poesía, José Saramago, Antonio Machado, Dulce María Loynaz y Orlando González Esteva. Este último tuvo mucho que decir sobre su amiga, que dirigió en teatro dos de sus obras, Juegos de azar y El viaje y la abuela.

“Teresa María Rojas, uno de mis grandes afectos, alguien a quien debo observaciones sobre el hecho poético de un fervor y de una sagacidad memorables, es uno de los espíritus más intuitivos que conozco”, expresó González Esteva, haciendo un resumen revelador de la personalidad de Rojas. “Esa virtud tiene un cómplice: su encanto personal, un encanto que abarca su escritura, donde la infancia que sobrevive no ha estado ni está a salvo de las adversidades, y no hay realidad más conmovedora que la gracia tocada por el dolor”.

Friday, July 13, 2012

Dramaturgia femenina contemporánea en Cuba.


Mirar desde la sospecha
Dramaturgia femenina contemporánea en Cuba

En los últimos años, un grupo importante de jóvenes dramaturgas y dramaturgos ha ganado espacio en el panorama escénico y editorial del teatro cubano. Reconocido como el movimiento Novísimo, sus discursos y estéticas están marcados principalmente por la pluralidad de expresiones, donde afloran nuevas representaciones de la nacionalidad, lo femenino y lo masculino, así como de otras identidades conocidas como emergentes.

Nunca había sido tan fuerte y numerosa la presencia de las mujeres en la tradición escritural de la escena nacional, donde sin embargo se había destacado en otras esferas creativas como la actuación, el diseño de vestuario y la dirección.

Narrativa y poesía cubanas quizás experimentaron antes este giro estético y temático, cuyos primeros pasos teatrales han sido escasamente estudiados.

A intercambiar sobre cómo la crítica y las creadoras perciben la evolución de este fenómeno invita el espacio de debate sobre género y cultura “Mirar desde la sospecha”, que se celebrará en su sede habitual de la Sala Villena de la UNEAC, este jueves 12 de julio a las 3:30 de la tarde, bajo el título “Dramaturgia femenina contemporánea”.

Las invitadas al encuentro son la teatróloga y crítica de arte Marta María Borrás y las dramaturga Lilianne Lugo y Agnieska Hernández, a quienes se sumarán otras voces conocedoras del tema.

Monday, July 9, 2012

Con ‘Bernarda’, Juan Roca venció un nuevo reto

Foto: Wikimedia.

Con ‘Bernarda’, Juan Roca venció un nuevo reto

Por Elvira de las Casas.

Hacer una versión de una obra universalmente conocida es sumamente arriesgado, y reponer esa versión, después de haber ganado reconocimiento y varios galardones en el mundo teatral, es, sin duda, un arma de doble filo. Algunos pensarán que es un triunfo garantizado, algo así como “ir al seguro”, sin temor a fallar, pero al mismo tiempo el director se enfrenta a la necesidad de superar el éxito alcanzado previamente, ofreciendo algo nuevo al espectador que no lo deje con la sensación de repetir lo que ya ha visto antes.

Pues bien, Juan Roca, el director de Havanafama, ha salido airoso de este reto al llevar a escena nuevamente la obra Bernarda, su laureada versión del drama La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Y mucho lo ayudó en este empeño el disponer de Roca Studio, un nuevo espacio aledaño a la mencionada sala que acaba de abrir sus puertas, y que resulta idóneo para la presentación de proyectos arriesgados como éste.

El resultado ha sido una puesta en escena novedosa y atrevida, en la que a los personajes femeninos interpretados por hombres se suman elementos de la técnica teatral japonesa conocida como kabuki. Los movimientos danzarios y el maquillaje recargado refuerzan el ambiente dramático de la pieza, que comienza y finaliza con escenas de gran belleza plástica.

La estatura de los actores, reforzada por los altos tocados y los trajes negros, resulta imponente, tanto como la escenografía compuesta de paredes negras con altas rejas, un claro reflejo del encierro físico y emocional que padecen las hijas de Bernarda, todas obligadas a reprimir su sexualidad en nombre de la moral y las buenas costumbres, como era habitual a principios del siglo pasado en España. Dicha escenografía, complementada con la luz de las velas y la excelente selección musical que le sirve de fondo, hacen de esta representación un espectáculo memorable.

En cuanto a las actuaciones de Roberto Antínoo, Isaniel Rojas, Paut William, Fernando Vieira, George Riverón, César Mite, José Gregorio Parra, José Bordas y Ernesto Jam, es impresionante ver cómo logran mantenerse a un mismo nivel, sin desbalances propios de las puestas en las que intervienen más de dos o tres actores. La interacción que muestran en escena es tan coordinada como una coreografía bien ensayada, lo que pone de relieve no solo su capacidad histriónica, sino, sobre todo, el magnífico trabajo de dirección.

No quiero revelar detalles del hermoso final de la obra, para no disgustar a los que aún no la han visto. Todavía pueden ver Bernarda en Roca Studio, al lado de Havanafama, los viernes a las 8 de la noche y los domingos a las 6 de la tarde. Les prometo un rato delicioso con esta pieza del teatro lorquiano, remozado y adaptado la modernidad del siglo 21, y les aseguro que apenas desviarán la vista de los actores, hasta que Bernarda pronuncie la frase que anuncia el desenlace del drama: “¡Mi hija ha muerto virgen! Llevadla a su cuarto y vestidla como si fuera doncella”.

Elvira de las Casas

Tuesday, July 3, 2012

Javier Fernández, unas ALAS y unas velas…


Tomado de: ARTEFACTUS Magazine

‘Té y simpatía’, puesta en escena de Carlos Díaz. De izquierda a derecha: Leoncio de La Torre, María Elena Diardes, Jorge Perugorría (debajo), Luis Celeiro y Javier Fernández.

Rubén Darío Salazar
Matanzas l 07/03/2012.

Javier Fernández Juré y yo fuimos compañeros en los dorados años ochenta del Instituto Superior de Arte de La Habana. Era el novio de mi coterránea Ileana Wilson y tenía vínculos de estudio y trabajo con los maestros Raquel y Vicente Revuelta. Fue fundador de aquellos primeros espectáculos de Carlos Díaz (Zoológico de cristal, Té y simpatía), que luego definieron la conformación de esa vibración escénica llamada Teatro El Público. Era rubio, hermoso, arrebatado, soñador y era mi amigo.

Siempre que lo veía, ya en su periplo por Teatro Escambray u otras agrupaciones, nos poníamos a recordar los años felices en la capital. Nos seguíamos el uno al otro, en cada festival, jornada o encuentro de las tablas. Tenía una muy particular manera de ver el teatro, fruto de la mezcla de sus maestros y sus lecturas, era mitad ángel y mitad diablo y lo demostraron sus trabajos con Chéjov, Montero, González, Muñoz, ora como intérprete ora como director escénico.

Todo en Javier era convulso, sus amores y su teatro. Tengo fresca en la memoria su simbólica imagen alada, suspendida en el aire, en uno de los festivales de teatro de pequeño formato de El Mejunje, en Santa Clara. Luego pasó un tiempo largo, lleno de silencios e historias humanas y lo reencontré en Cienfuegos como parte del Conjunto Dramático de la Perla del Sur. En ese núcleo creó Velas Teatro, se enamoró otra vez, tuvo a Luna, su niña preciosa, imaginó un espacio para trabajar y retomó el local en ruinas que perteneció a Teatro a Cuestas, un sitio pequeño, que imantó con su espíritu alucinado y alucinante.

Lo ví moverse entre los fantasmas de Shakeaspeare en confesión, una puesta en escena suya que prometía un nuevo aire, un momento otro en su trayectoria sobre las tablas. Allí mismo hablamos, de sus viejos amores y sus próximos proyectos, viajes, quimeras… nunca me habló de la muerte. La última vez que nos vimos me acogió para trabajar en su sala del Boulevard, y él mismo junto a su equipo me ayudó en el montaje de luces y tramoya. Realicé en su sede, su casa, su territorio de partir, una función muy especial de La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón. Nos prometimos volver a intentarlo con otro espectáculo, está marcado con letras rojas en mi plan de trabajo de 2012. No sé si en su ausencia lo haré.

Pasan como imágenes indelebles ante mis ojos, la fuerza de sus actores bailando para mí con abanicos españoles, una danza entrañable, un baile fragmentado y sinuoso; sus ojos azules clavados sobre mí, disfrutando mi emoción de visitante sorprendido. Así era Javier, un hombre que amó el teatro con locura, con la pasión desmedida de los poetas. Izó las velas de su arte y de su vida hasta que algo se rompió, hoy no sé si fueron aquellas alas de cartón con que lo vi alzarse en el patio de ladrillos de su Santa Clara o el velamen fragmentado de su barca en plena fuga.

Monday, June 18, 2012

Segunda edición de libro sobre Raquel Revuelta.


Segunda edición de libro sobre Raquel Revuelta

Juan Cueto-Roig anuncia la presentación de la segunda edición del libro Raquel Revuelta, a la memoria de unagran actriz, el miércoles 20 de junio a las 7:30 PM en Teatro Akuara conjuntamente con Project Zu. Allí se exhibirá el corto de Enrique Pineda Barnet de la puesta de Vicente Revuelta de “Fuenteovejuna” (1963), de Lope de Vega, en la que Raquel interpreta a Laurencia. Además, el documental de 30 minutos “Raquel”, de Lisette Vila, sobre la vida y carrera de la actriz y el primer acto del quinescopio de El dulce pájaro de la juventud, de Tennessee Williams, grabado para la TV con Raquel, Enrique Almirante y Silvio Falcón, uno de los pocos conservados.

Los ejemplares de la segunda edición (sin tapa dura ni doble cubierta) pero el mismo formato, fotografías y páginas a color de la primera, se pondrá a la venta a un precio de $ 40.00 (si se adquiere más de uno) y $ 45 (un ejemplar). La mitad del dinero recaudado se destinará a los fondos de Akuara Teatro.


AKUARA TEATRO

4599 SW 75 Ave.
Miami FL 33155. Informes: 786 853-1283

Wednesday, June 13, 2012

UN BRONCEADO HAWAIANO




LA EDITORIAL ADUANA VIEJA

bajo el patrocinio de la

FUNDACIÓN HISPANO CUBANA DE CULTURA

los invita a la presentación de la novela

UN BRONCEADO HAWAIANO
de
Matías Montes Huidobro
Premio Café Gijón 1997

en los salones de la Fundación Hispano Cubana,

Calle Orfila Nro. 8, primera planta (cerca de la Plaza de Colón) Madrid, España

a las siete de la tarde del día

21 de junio, 2012

Un bronceado hawaiano, que subtitula un film noir, es su última novela. Representa un cambio de giro, una aproximación lúdica hacia la novela detectivesca, y aunque no faltan en ella los ingredientes que caben esperar en el género (sexo, engaños, cinismos, hipocresía y chantajes), la creciente idea del doble y la bipolaridad de la condición humana, acrecienta el suspense de este estupendo y complejo collage narrativo. El proceso creador de Un bronceado hawaiano se remonta al interés por el cine, incluyendo el cine policíaco, que se desarrolla en Cuba desde los años cuarenta a través de la presencia de Hollywood en todos los cines habaneros y la europea en la cinemateca de Cuba, contexto aglutinador de toda una generación de escritores, que deja su impacto permanente en la cultura cubana y conducirá al desarrollo ulterior de la novela negra, a la que Montes Huidobro se integra con Un bronceado hawaiano.

Muestra de la neo-novela policíaca, el autor también ha sido invitado a participar en la internacionalmente famosa “Semana Negra” que se celebra en Gijón, España, de julio 6-12 de este año; y en el VI Congreso de la Asociación Hispánica de Humanidades, conjuntamente con los novelistas Luis Manuel García Méndez y Daniel Iglesias Kennedy, donde participará en una Sesión Especial presidida por Yara González Montes, Profesora Emérita de la Universidad de Hawaii, titulada “Trayectoria y proceso creador en tres novelistas cubanos”, Hotel Emperador, Madrid, a las 9 y 30 de la mañana el sábado 30 de junio.

Finalmente, fiel a su compromiso con la dramaturgia cubana, Montes Huidobro presidente del ICRA, con motivo de la cumplirse este año el centenario del nacimiento de Virgilio Piñera y dentro del marco del XXXIX Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana en Cádiz, del 3 al 6 de julio, disertará en el mismo sobre las dificultades sufridas por el dramaturgo, a partir de una carta de inédita, dirigida al escritor Luis Ortega, en poder de Montes Huidobro gracias al librero y editor cubano Pedro Yánez, que tuvo la atención de ponerla en sus manos. “Virgilio Piñera: Cien años después: la vida es sueño” es el título de la propuesta, a partir de una correspondencia, que es una muestra de las penalidades y marginaciones que tuvo que sufrir, de la República a la Revolución, el que fuera posiblemente el dramaturgo cubano más importante del siglo veinte; situación que, lamentablemente, no ha perdido su vigencia y actualidad no sólo en Cuba sino en también en el exilio.

Saturday, June 9, 2012

Broselianda Hernández.


Broselianda Hernández: ‘El verdadero teatro se hace siempre en libertad’

SARAH MORENO
Nuevo Herald Publicado el viernes, 06.08.12

Para muchos, Broselianda Hernández es la actriz más importante del teatro y el cine cubano actual. Su voz es uno de los dones que más destacan los que han tenido la oportunidad de verla en acción. Cuentan que puede llegar a la sede habanera del grupo de teatro El Público un poco apagada quizás por el calor y la agitación de una ciudad poblada de dificultades, y transformarse en unos segundos, por sus mañas de actriz, en un personaje inolvidable de quien los espectadores no pueden apartar la vista.

Hernández (La Habana, 1964) llega esta semana a Miami para actuar en Calígula, una puesta del grupo de teatro El Público –también de la isla–, que se presenta el próximo jueves 14, viernes 15 y sábado 16 en el Colony Theater de Miami Beach.

La actriz se graduó del Instituto Superior de Arte de La Habana (ISA) en el 1987. Desde entonces ha trabajado con los grupos teatrales Buscón, Buendía y El Público, en series de televisión como Cuando el agua regresa a la tierra y Las honradas y en filmes como Barrio Cuba (2005), bajo la dirección de Humberto Solás, Una rosa de Francia (2006), del director español Manuel Gutiérrez Aragón, La anunciación (2009), de Enrique Pineda Barnet, y José Martí, el ojo del canario (2010), de Fernando Pérez.

¿Cuál es tu rol en Calígula?

Mi personaje en Calígula, Escipión, es el joven poeta amante de Calígula, y a su vez recuerda por momentos a Drusila, hermana de Calígula con la que este tuvo amores. Es un personaje tierno y vulnerable; tiene bondad y es un hombre de ideas. En la obra Escipión representa todo lo hermoso: la verdad, lo incorruptible de las almas humanas, la fragilidad y la fuerza, la duda y la decisión.

¿Cómo te preparaste para hacer el rol de un hombre?

No fue difícil. Nunca pensé en Escipión como hombre o mujer sino en una especie de ambigüedad. Creo que toda mujer tiene algo de hombre y los hombres algo de mujer. Por supuesto que estudié mucho. Corté mi pelo pues no quería hacerlo con una coleta aunque el director de la obra, Carlos Díaz, no me lo exigiera. Me dejé las uñas largas –normalmente me las como a rabiar. Todo esto en el aspecto externo, en el interno, digamos, fui dejándome arrastrar por ese personaje para mí tan seductor guiada sabiamente por Carlos y recuerdo todo el proceso de ensayos y búsquedas como una gran fiesta. Vimos una versión para cine del Orlando de Virginia Woolf, donde la actriz Tilda Swinton está maravillosa. Eso me inspiró mucho.

Cuéntame de tu crianza: ¿dónde naciste, cómo era tu familia y tu casa cuando eras niña? Cuál es la historia detrás de tu nombre?

Nací en La Víbora, en La Habana, allí estudié la secundaria y el preuniversitario. Me crié con mi abuela, ya que mis padres se divorciaron pronto y ella era el puntal de la casa. Mi mamá me cuenta que el nombre de Broselianda surgió de sus lecturas de Rubén Darío.

¿Qué aprendiste de tu mamá [Rosa Ileana Boudet, escritora y crítico teatral]. ¿Cuál fue el mejor consejo, y el peor? Háblame de tu papá?

Mi mamá no hizo nada especial para que yo entrara en el ISA [Instituto Superior de Arte de La Habana]. Fui yo quien eligió un texto de la Teatrova que estaba en la casa y me presenté al examen. Nadie lo sabía. Nunca me ha dado consejos de la profesión. Ella dice que cuando me ve en escena le importa que no me caiga y que no se me olvide la letra, pero no puede ser imparcial ni juzgarme.

Mi papá, Rolen Hernández, es poeta y actor. Como poeta publicó en [el suplemento cultural] El Caimán Barbudo, en la antología Novísimos y como actor, trabajó, entre otros, con Pepe Santos, en el Teatro Experimental de La Habana, Extramuros y en el grupo Los Doce, de Vicente Revuelta. Si vas al [blog] El Archivo de Connie en la Internet y buscas el programa de Peer Gynt, está allí. Todavía trabaja y está activo, lo que pasa es que desgraciadamente no todos los grupos tienen publicidad.

¿Cómo es la vida de una actriz hoy día, 2012, en La Habana? Cómo se sobrevive, cuáles son los obstáculos?

La vida de una actriz es la de de casi todos los cubanos, ya que el 99 por ciento de la población, incluidos los profesionales, tiene muchas dificultades con el transporte, las carencias materiales que ya sabemos. Pero seguimos haciendo teatro.

¿Es más libre el teatro cubano hoy? ¿Se autocensuran los actores?

El verdadero y buen teatro se hace siempre en libertad. No por gusto [Eugenio] Barba ha hablado de la patria del teatro, un terreno a conquistar, una tierra de nadie que en casi todas partes lleva una vida marginal y funciona en las periferias. Hay un teatro aceptado y oficial, pero hay otros escondidos, invisibles o amenazados. Me emociona mucho un texto de Lorca: ‘Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro’. No vale silbar desde las ventanas.

Sé que el grupo de teatro El Público trabaja en un local sin aire acondicionado. ¿Continúa esta situación? ¿Ven perspectivas de una mejoría?

El Trianón –que es la sede del grupo– se remozó el año pasado. Por mucho tiempo tuvo muchos problemas de infraestructura y el público soportó veranos intensos y no lo abandonó.
¿ Qué planes tienes en cuanto a la carrera? Películas, obras de teatro, etc?

No me gusta adelantar lo que tengo entre manos porque los directores y los proyectos cambian o no se realizan. Me gustaría, lo he dicho antes, trabajar con Almodóvar o Rodrigo García, repetir con [los directores cubanos] Fernando Pérez, Enrique Pineda, Ismael Perdomo y hacer buen teatro como el que he hecho con Roberto Blanco, el Teatro Gala de Washington, José Antonio Rodríguez y Flora Lauten.

¿Cuáles son las figuras que están cambiando el mundo de la actuación, el cine y el teatro en Cuba en la actualidad? ¿Por qué?

Hay muchas figuras jóvenes y actores de otras generaciones buscando su camino. En la actualidad creo que no estamos cambiando nada. Más bien, todo, con algunas excepciones, es bastante convencional.

Como mujer, ¿has encontrado obstáculos en tu carrera más allá de los que hubiera encontrado un actor hombre?

No lo creo.

Veo que tienes un blog, y que comentas algo del documental ‘Anna’, de Nikita Mikhalkov. El problema de Anna es que no tiene patria, al menos no como la conoció un día. ¿Cuál es tu idea de patria?

La idea de la patria no es estática. La patria va con uno como el caracol con su concha a cuestas. Es mejor sentir que uno puede pertenecer a la tierra y la especie humana o puede vivirse como Anna. El blog se llama Viajera inmóvil y cuando tenga tiempo, lo retomo.

Has dicho alguna vez que eres una mujer ambiciosa, que lo quieres todo? ¿Cuál es ese “todo”? ¿Se puede tener ese todo en Cuba?

No se puede tener todo en ninguna parte porque la insatisfacción es permanente y también el deseo de buscar cosas nuevas.

¿ Por qué razón se queda una actriz como tú, que viaja al extranjero y regresa, viviendo en Cuba? ¿No es una suerte de ruleta rusa? ¿Hay futuro para tu hija allí? ¿Qué hace ella?

Las razones de irse o de quedarse son tan personales que no caben en las tres líneas de una entrevista. Debería ser lo normal. Cada persona debería tener el derecho de viajar a donde quisiera por el tiempo que desease o le permitiera su bolsillo. Mi hija tiene 19 años y decide por ella misma, como me enseñaron a mí. Ahora se prepara para el examen de ingreso a la Universidad después de estar cuatro años en una escuela tecnológica que a la larga no le gustó. También escribe y ha hecho una pequeña incursión en el cine.

FUNDarte presenta a la compañía de teatro más polémica y controversial de Cuba, Teatro El Público con su versión de Calígula, de Albert Camus, el 14, 15 y 16 de junio a las 8 de la noche en el Colony Theater de Miami Beach.

Friday, June 1, 2012

Sucedió en La Habana.





Sucedió en La Habana


Por Luis de la Paz
La Revista del Diario
Publicado el 06-01-2012


La nochebuena de 1902, unos meses después de la instauración de la República de Cuba como nación soberana (20 de mayo), es el marco en que se desarrolla Sucedió en La Habana, obra del dramaturgo cubano Raúl de Cárdenas, bajo la dirección de Juan Roca.

El conflicto de esta pintoresca pieza con visos históricos tiene como centro a una familia compuesta por mujeres, dominada por una madre castradora, (como los personajes de Lorca), enfrentadas por culpa de los eventos que están teniendo lugar en el país y porque una de las hijas se ha enamorado. De Cárdenas urde una historia cotidiana, con simpatía y humor, a la que le va añadiendo la realidad social.

Cuando se descorre el telón (¡qué maravilla es acudir a un teatro con telón!) el espectador es atraído gracias a la ambientación exquisita en detalles, precisa y funcional, que logra el experimentado Alejandro Galindo, al patio interior de un caserón habanero en los primeros años del siglo XX. La excelencia se extiende al vestuario concebido por el propio director Juan Roca, para lograr diseñar un conjunto armónico, que se corona con un elenco de primera, protagonizando un eficaz texto.

El choque generacional queda muy bien demarcado en esta abra, pero se lleva un paso más allá, para abordar situaciones de identidad nacional. La trama teje dos conflictos: la tirantez entre los miembros de una familia compuesta por seis mujeres, donde la madre (Fernanda), y la tía (Augusta), son españolas y lamentan continuamente el rumbo tomado por Cuba como nación independiente, sin la tutela de la corona española, y sus hijas, Irene, Claudia e Isabel, nacidas en Cuba, las que ven con buenos ojos la nueva realidad insular. El otro personaje femenino es Concha, prima de Fernanda y Augusta, una mujer abierta y liberal, que apoya a las jóvenes soñadoras y casaderas, creando un fuerte contraste con las dos españolas, que son viudas, exigentes y rígidas con las muchachas. El otro conflicto es que Isabel (la más joven de las tres muchachas), está siendo cortejada por Marcos, un joven nacido en Tampa, hijo de cubanos exiliados, que además es judío de religión. El rechazo por parte de Fernanda, la inflexibilidad e intolerancia, contextualizan esa pieza manejada con agudo humor, pero que a todas luces es una tragedia. Para el final, se busca una válida solución que resulta complaciente.

Roca recurre a Julie Grandy para el personaje de Fernanda. La actriz logra con apenas un rostro austero transmitir la fuerza de una mujer decidida a manejar su casa con mano dura. La tía Augusta (otra viuda), magistralmente llevada por Jorge Ovies, es como los ojos de Fernanda cuando ella no está. Por su parte, la elegancia interpretativa de Daisy Fontao como la prima Concha, con sus acciones de mediadora y consejera, le imprimen a esta obra mucha frescura y fina gracia.

Las hijas, Tamara Melián (Isabel), Belkis Proenza (Claudia) y Vivian Morales (Irene), desarrollan sus personajes con organicidad y destreza, imprimiéndole ritmo a la puesta, que, como casi siempre en el teatro de De Cárdenas, tiene mucho de costumbrismo. El personaje masculino Marcos, lo interpreta Joel Rod, cuyo aspecto físico reúne las características que demanda el personaje, pero su desempeño es bastante discreto, muy lejos del resto del imponente elenco.

Sucedió en La Habana es una agradable propuesta, muy cubana y refrescante, que media entre el teatro “serio” y el vernáculo.

Se presenta los viernes y sábados a las 8:30 de la noche y los domingo a las 5 de la tarde en Havanafama Teatro Estudio, 752 SW 10 Avenida. Reservaciones en el (786) 319-1716.


Tuesday, May 15, 2012

SANCTASANCTÓRUM de Jesús (Tinito) Díaz


Akuara Teatro, Eriginal Books y Project Zu los invitan a la presentación del libro,

SANCTASANCTÓRUM

de

Jesús (Tinito) Díaz

Jueves, 24 de mayo, 8pm
Akuara Teatro
4599 SW 75th Ave
Miami Fl 33155
786-853-1283

Akuara

Presentación a cargo de Carlos Pintado
Para más información entrar en:
SANCTASANCTÓRUM

Jesús Alberto"Tinito" Díaz Hernández " (29 de Mayo, 1971, Pinar del Río, Cuba) escritor, dibujante. Estudió licenciatura en lengua inglesa en el Instituto Pedagógico de Pinar del Río. Tiene un libro publicado: "Discurso en la penumbra" (2012), y un libro inédito: "Como Narciso en la floresta de los cuervos". Sus poemas han aparecido en varios blogs y revistas literarias. Poemas suyos han sido traducidos al francés. Actualmente reside en Miami.

Sunday, May 6, 2012

La fuga de una divina diva



La fuga de una divina diva

Nivia Montenegro

Claremont, California

DIARIO DE CUBA.

Zenaida Manfugás deja muchas anécdotas de su ingenio y escasas grabaciones de su maestría como intérprete.

Zenaida Manfugás deja muchas anécdotas de su ingenio y escasas grabaciones de su maestría como intérprete.

Hace solo un par de días falleció Zenaida Manfugás, la gran pianista cubana, magistral intérprete de nuestro repertorio, al que supo infundirle los ritmos, pausas y cadencias que se respiran en la Isla. Era, además, una pianista de talla que desbordaba energía y se sabía al dedillo a Brahms, Bach y Beethoven, sus autores predilectos.

Tuve la suerte de escuchar y conocer a Zenaida en una visita que hizo a Los Ángeles, California, a mediados de la década de los 90, invitada por el antiguo Club de Cultura Cubano-americana para una de sus galas anuales. Recuerdo como si fuese hoy el olor a tiempo y dobleces que destilaba el largo vestido ocre con el que debutó, su pelo recogido en un austero moño y el inseparable collar de perlas que la acompañaba.

Recuerdo también su imponente presencia musical, atada en aquella ocasión a un piano de circunstancias que no le hacía justicia a las manos que lo tocaban. Fue en ese mismo instante, viéndola, escuchándola y sintiendo con ella la disminución que significaba tocar de ese modo, que decidí que en cuanto pudiera la invitaría al plantel en el que enseño. Quería verla desquitarse de aquella cita con aquel desairado instrumento musical.

Fue así que Zenaida vino a Pomona College en la primavera del 2000 a ofrecer un concierto en el que ilustraba el desarrollo de los géneros musicales cubanos en el siglo XIX y XX. En apenas unos días trabamos una relación de amistad, teñida en mi caso por una inmensa admiración hacia aquella mujer negra, bajita y de provincias que tuvo que luchar toda su vida y en todas partes con los obstáculos que el color de su piel, su calidad de mujer y también su personalidad inspiraban.

Ni que decir que el concierto fue todo un éxito y aun entreveo a algunos miembros del público tarareando un danzón o emocionándose ante algunas de las composiciones de Lecuona, a quien le dedicó toda la segunda parte de su interpretación.

Zenaida no tenía pelos en la lengua; más bien diría que poseía la tersura de un pubis angelical. Todo, absolutamente todo, lo decía a plena voz y dondequiera que se encontrara, desde efluvios corporales que no le permitían concentrarse en la pieza que ensayaba (sin eufemismos) hasta la blandenguería musical de alguna antigua alumna. Si alguien se asombraba de aquella libertad expresiva, Zenaida de inmediato alegaba: "Yo soy negra como el totí, pero transparente como el agua".

Tenía innumerables anécdotas de su amistad con Lecuona y también de los difíciles comienzos en La Habana, donde muchas veces la juzgaban por la tonalidad de su piel y no la de sus interpretaciones. Escuchar a Zenaida hablar de su madre, de su vida en Baracoa, ciudad aislada y comunicada con el resto de la Isla a través de viajes marítimos, era ir de su mano en un entrañable viaje a la semilla que nos llevaba a las raíces ancestrales de nuestra cultura. Crombet, uno de sus apellidos, la emparienta con las guerras de independencia de Cuba, en el siglo XIX, en la que participaron gran número de cubanos negros, entre ellos Flor Crombet, quien perdió la vida al desembarcar con Antonio Maceo en 1895.

Estando Zenaida en California, el film Buena Vista Social Club comenzaba su arrollador apogeo. Y, por truculencias del azar, como diría Reinaldo Arenas, el productor del disco en el que se inspira el documental, Ry Cooder, escuchó hablar del concierto de Zenaida y quiso venir a conocerla. Llegó a casa una tarde con su mujer y se pasó un buen rato escuchando a Zenaida. Mientras ella tocaba, Cooder la escuchaba, cerrados los ojos en una especie de éxtasis artístico, para poder disfrutarla mejor me imagino, mientras que su mujer, los ojos muy abiertos, parecía tener la vista innata de una cazadora de talentos.

Zenaida se ilusionó mucho con la posibilidad de ser grabada por Ry Cooder, pero después de muchas expectativas, no sucedió nada. Creo que se debió, en gran parte, a que Zenaida no poseía "la mística de la Isla". No era igual grabar a una cubana negra, de Nueva Jersey, que a unos músicos recién "redescubiertos" detrás del telón revolucionario. Zenaida no llevaba ningún club de pintura descascarada a sus espaldas ni parecía dispuesta a ser redimida musicalmente. Era pura interpretación, pura vida musical sin argumentos románticos ni existenciales.

En una de sus últimas entrevistas, realizada en Miami con motivo de un homenaje a la pianista, Zenaida aún hacía de las suyas. A una pregunta de la entrevistadora, quien le hablaba de su estadía en España, donde Zenaida residió varios años, la entrevistadora utilizó la frase "la Madre Patria" para referirse a ese país. Zenaida la paró en seco y ripostó sin pestañear: "los negros no tenemos madre patria... si acaso madrasta, ¡y mala!". Y poco después, al referirse a su edad y sus dolencias, algunas graves, Zenaida añadió, con su habitual ironía, que a ella iban a tener que matarla a latigazos.

Esas chispas de ingenio, con aguzado sentido histórico que dibujaban de un trazo el lugar y situación de la población negra de Cuba, dejaban a algunos incómodos, pero eran una muestra de la agudeza mental y la personalidad arrolladora de Zenaida Manfugás.

Espero que sus muchos arreglos de piezas cubanas, y en especial los que tenía de Ernesto Lecuona, reciban la atención que merecen y sean depositados en algún archivo de la música cubana. Debido a su amistad y colaboración con el compositor, Zenaida conocía muy bien arreglos e interpretaciones de Lecuona que el compositor, siempre de prisa, no anotaba. En ese sentido fue no solo intérprete, sino también depositaria del legado de Lecuona, quien murió en España y cuyos restos descansan en EE UU.

No puedo dejar de acordarme ahora de otra figura musical cubana, muy diferente pero también genial, a quien Guillermo Cabrera Infante rindiera homenaje en su Tres tristes tigres: me refiero a La Estrella, la inmensa cantante de boleros que murió dejando solo una grabación. Zenaida deja una honda huella en la interpretación de la música cubana, pero escasas grabaciones.

Es de lamentar que una figura de su importe haya transitado por nuestra cultura en semejantes condiciones. Ya sea por el desmembramiento a que se halla sujeto el exiliado, por su manera de afrontar obstáculos, o por su obstinada y frontal honestidad, aquellos de nosotros que tuvimos el privilegio de disfrutarla y conocerla, sabemos que se merecía más y nos sentimos mermados.

Duele que una presencia musical de tanta vitalidad y relieve, que glosaba con maestría épocas y estilos del hacer musical, desaparezca de este modo. No me refiero, por supuesto, a su muerte, sino al vacío que supone el que una voz de ese calibre haya quedado, por falta de grabaciones, reducida al silencio.

Thursday, May 3, 2012

Zenaida Manfugas.

Zenaida Manfugás interpretando "Crisantemo".

Zenaida Manfugás y sus prodigiosas manos.

La pianista cubana Zenaida Manfugás, conocida intérprete de música clásica fallece en New Jersey. La conocí en Los Angeles mientras trabajaba para el "CUBAN AMERICAN CULTURAL INSTITUTE" de California, nos deleitó con su maestría en la gala de apertura de uno de nuestros festivales. Vivía modestamente en Elizabeth en NJ como le ha sucedido a otras figuras de la cultura cubana que viven fuera de nuestra isla. Fue una mujer sencilla extraordinaria un personaje inolvidable de esos que pasan una vez por nuestras vidas y se quedan para siempre. Me consuela el placer de poder recordar como la recibió la comunidad cubana de Los Angeles que disfrutó a plenitud de su concierto y la hizo repetir una y otra vez algunas de las piezas de su repertorio. Adiós Zenaida nos dejas con tu música, impercedera, eres gloria que honra a todos los cubanos.

Tuesday, May 1, 2012

Premio Dardos para el ICRA.


Lanzar la flecha bien lejos- de Rosa Ileana Boudet, uno de lo más prestigiosos blogs de la blogósfera cubana ha distinguido al Instituto Cultural René Ariza con un premio Dardos. Muchas gracias en nombre de todos los miembros del ICRA y felicidades a todos los ganadores del mismo.
“…se concede para reconocer los valores culturales, éticos, literarios y personales transmitidos en forma de creatividad y palabras. El premio es creado con la intención de promover la fraternización entre bloggers y es una manera de mostrar afecto y gratitud por el trabajo realizado”.

Cuando lo recibes, si lo aceptas, debes hacer dos cosas:

1- Una entrada en tu blog con la imagen del premio, el nombre de la persona que te lo ha otorgado y un link a su blog.

2 – Pasar el premio a otros 10 ó 15 blogs que son dignos de este reconocimiento, poniéndote en contacto con los bloggers para indicarles que lo han ganado.


Grafoscopio.
Soligregario.
Peregrinos por el mundo.
Dirticity.
Belkis Cuza Malé.
El blog del poeta René Dayre.
Lengua indomita.
Gaspar el lugareño.
Miami en escena.
Carlos Barba.
Los versos que me cuadran.
Project Zu.
Escombros hablaneros.
Parque de ajedrez.
Ernesto's page.

Algunos de mis blogs favoritos están en esta lista como muestra de mi admiración y respeto a su labor. Gracias de nuevo a Lanzar la flecha bien lejos el blog de Rosa Ileana Boudet.

Las VÍCTIMAS de la censura



'Cartas de amor a Stalin' con Mauricio Rentería, Mabel Roch y Larry Villanueva.
 Foto: Julio de la Nuez.

Arturo Arias-Polo
El Nuevo Herald l 04/27/2012.

Tal vez un joven nacido en libertad no se cuestione el tema. Pero si por alguna razón le interesara saber hasta qué extremo el miedo puede hacer estragos en la vida de un hombre bajo un sistema totalitario, sería bueno que se diera una vuelta por el Teatro Abanico, donde se está presentando Cartas de amor a Stalin, del dramaturgo español Juan Mayorga basado en el supuesto encuentro entre el escritor soviético Mijail Bulgákov, una de las tantas víctimas de la censura estalinista en la década de 1930, y el dictador Joseph Stalin.

Mientras disfrutaba la puesta del drama, no dejé de pensar en aquellos artistas que fueron condenados al ostracismo en la plenitud de sus carreras por pensar diferente. Creadores que, si lograron sobrevivir la censura, cuando retomaron su labor, dentro o fuera de sus países, en la mayoría de los casos no lograron igualar el éxito de su etapa fecunda.

Al ver la veintena de jóvenes que ocupaban la sala de Coconut Grove me pregunté qué podrían decirles aquellos personajes que, desde el escenario, desempolvaban un conflicto cuyas secuelas persisten hasta hoy en Cuba y otros sitios donde muchos artistas aún no se atreven a ventilar sus pensamientos a viva voz, pese a las últimas aperturas, por temor a las consecuencias.

En la trama de Mayorga, Bulgávok especula sobre qué pudo haberle dicho Stalin en aquella llamada telefónica interrumpida “por alguien” antes de completarse el mensaje.

“¿Estás seguro que era él, no sería un impostor?”, le pregunta Yelena Bulgákova, la esposa del intelectual, quien, en un arranque de ingenuidad, ruega a los actores del Teatro de Arte de Moscú y hasta el mismísimo Constantín Stanislavski, su director, que la incluya a ella y su silenciado marido en la próxima gira al extranjero.

El recuerdo de la fatídica llamada, leitmotiv de la obra, se convierte en obsesión para el escritor y móvil de la acción, al tiempo en que la llegada del dictador, “ángel salvador” que le despejará todas sus dudas, aumentará su confusión y la dependencia de su verdugo hasta el minuto final.

Cartas de amor a Stalin plantea un duelo entre víctima y victimario que seduce desde la primera escena gracias al montaje de Alberto Sarraín, quien ensambló un espectáculo contenido valiéndose de la escenografía funcional de Alaín Ortiz, el atinado diseño de luces de Pedro Remírez y el trabajo de un trío cuya presencia no es muy frecuente en la escena local: Mauricio Rentería, Mabel Roch y Larry Villanueva.

Precisos en el fraseo y el dominio del espacio, el grupo ofrece un desempeño encomiable –reforzado por su fuerte presencia escénica, el acertado vestuario de Luis Suárez y el maquillaje de Adela Prado–, que le permite transitar a su antojo por los pasajes más “realistas” y aquellos que bordean lo farsesco en esta fantasía teatral sobre un período nefasto de la historia.

Decir cuál de los tres estuvo mejor sería minimizar el atormentado Bulgákov de Rentería, con sus exabruptos y su vulnerabilidad a flor de piel, cuando enfrenta al dictador y en los momentos en que se refugia en sus brazos buscando “protección”.

Pero tampoco se podría ignorar la sobriedad que le imprime Roch a su Yelena, indulgente por momentos, soberbia en otros, desmoralizada en la medida que se agotan sus esperanzas de escapar de la pesadilla moscovita.

El personaje de Stalin, un bocadillo apetitoso reservado sólo para quienes sean capaces de explotarle todas sus aristas, encuentra en Villanueva al intérprete ideal. Su dominio de las transiciones, el sarcasmo que le imprime a cada línea y la energía que lo acompaña hasta el cierre hacen inolvidable su entrega.

“Me gustaría ver la obra, porque, por mucho que me lo expliquen, me cuesta entender que alguien me diga cómo debo hacer mi trabajo”, me comentó un conocido artista plástico cubano-americano que no ha vivido en carne propia la censura.

Hace unos días, una pareja de jóvenes actores cubanos desconocidos, residente en la isla, desaprovechó la oportunidad de presentarse en el Tribeca Film Festival, donde se estrenó Una noche, una película sobre la tragedia de los balseros protagonizada por ambos, para “desaparecer” del aeropuerto de Miami, una vez que pisaron tierra firme.

Ignoro su trayectoria y dudo si habrán tenido tiempo de rogarle a un burócrata para que les permitiera salir de la isla a respirar aire puro. Tampoco me atrevería a asegurar que conocen el viacrucis de tantos artistas que a lo largo de la historia hicieron lo imposible, sin resultados, por desarrollar su obra en libertad, ni mucho menos, quién fue Mijail Bulgákov.

Tal como los personajes que representaron en pantalla, estos jóvenes tomaron “la justicia por su mano” y agarraron las riendas de su destino. Sería bueno saber qué piensan de Cartas de amor a Stalin.
Teatro Abanico, 3138 Commodore Plaza, Coconut Grove.
Funciones: viernes y sábados 8:30 p.m. y domingos 5 p.m.
Información y reservaciones: (305) 993-9657.

Gracia de Matanzas: anatomía y fisiología de un TALLER

10 Taller Internacional de Títeres de Matanzas

Omar Valiño

La Jiribilla l La Habana, abril 28 a mayo 4 de 2012.

Paso frente a la Galería El Retablo, en el meridiano de la ciudad de Matanzas, y veo con mis propios ojos que la sala adjunta, recién acondicionada, se nombra Pepe Camejo, el gran titiritero cubano a quien, en buena parte, se debe el movimiento nacional del teatro de figuras, y pienso que a veces, felizmente, las injusticias de humanos y circunstancias las paga con justicia el tiempo.

Detrás de la sala y la galería nace también el Jardín Pelusín del Monte, en homenaje al títere nacional creado por la matancera Dora Alonso y el propio Camejo. Allí se abrió el 10mo. Taller de Títeres de Matanzas, primera certificación pública para este complejo de espacios entrelazados aún no concluidos; merecido premio a la fortísima labor de Teatro de Las Estaciones, su diseñador Zenén Calero y su líder Rubén Darío Salazar.

El Taller, fundado en 1994 por el maestro René Fernández y su Teatro Papalote, del cual entonces eran miembros Calero y Salazar, se consolidó con rapidez, a lo largo de los 90, como un evento facilitador de un ámbito pedagógico que marcaba una perfecta combinación entre el segmento de espectáculos programados, las acciones de formación, los espacios teóricos y los acontecimientos promocionales.

Con 18 años de andadura y diez ediciones a cuestas, entusiasma comprobar que la anatomía y la fisiología del Taller permanecen intactas, y resultan, cuando menos, tan importantes como en sus primeros tiempos, pues coinciden en dirigirse, esencialmente, a una nueva oleada de jóvenes titiriteros como aquellos a los cuales la convocatoria matancera les resultó decisiva en su aprendizaje.

Ese nuevo rostro, que trata para bien de autorreconocerse lo mismo en una cita en Guantánamo en pequeños talleres y encuentros por todo el país, contrasta con los viejos grupos a cuyo aniversario 50 estuvo dedicado el evento. Medio siglo, y hasta algo más, en los casos de los guiñoles de Pinar del Río, Matanzas, Santa Clara, Camagüey y Santiago, merecen el profundo respeto por su forja de tradiciones, en algunos casos continuada bajo otros denominativos, pero también la exigencia de una mayor visibilidad en el presente, hija necesariamente de lógicas renovaciones. De algunos de estos colectivos ni siquiera llegaron representantes a Matanzas a participar de su propio festejo, síntoma de sus deseos, más allá de cualquier imponderable.

Por el contrario, esta edición contó con el ánimo impertérrito de Teatro Papalote y del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, signo de que el paso del tiempo no es obligatoria igualdad a pérdida de iniciativa. Alrededor de René y Mercedes Fernández —con más de dos décadas al frente del CPAE—, se juntan los ya mencionados y una pléyade de instituciones y personas cuyo esfuerzo es premiado por la intensidad, el bienestar, la profundidad, el ecumenismo, la calidad y la belleza que caracterizan el Taller Internacional de Títeres, cuyos amplios horizontes marcan la gracia de Matanzas como la capital del arte titiritero insular.