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Saturday, April 21, 2012

Gaviotas Habaneras [reseña]

Foto: Iván Cañas. Yvonne López Arenal, Carlos Alberto Pérez.

Foto: Iván Cañas. Miriam Bermúdez, Carlos Alberto Pérez, Christian Ocón.

Foto: Iván Cañas. Christian Ocón, Yvonne López Arenal, Carlos Alberto Pérez, Miriam Bermúdez.

Gaviotas Habaneras [reseña]

Ignacio Granados.

Sunday, April 15, 2012

Gaviotas habaneras es el ultimo espectáculo del grupo Akuara Teatro en su sede del Bird Road Art District, en Miami; una reposición que conmemora con justicia el primer aniversario de la compañía, más aún que si fuera un estreno absoluto; porque se trata sobre todo de teatro del teatro, no sólo el inside sino su recreación total. Las puestas y guiones de la actriz Yvonne López Arenal resuman complejidad, y reclaman un público elegante y entrenado, exigente; esta vez no fue la excepción sino casi el epítome, incluyendo intertextos y collages que hacen las delicias de cualquier entendido. En general, y como ya es habitual, la puesta propone tres niveles interpretativos; que para su suerte se superponen con gracia y equilibrio, en una especie de Nuevo ingenio mecánico intelectual.
Gaviotas habaneras se monta sobre un discurso incluso testimonial, que también para su suerte se resuelve en la primera mitad de la obra; porque lo mayor de este ingenio no está en la legitimidad innegable de su discurso sino en su retórica, la puesta misma que lo justifica. El discurso relata la tragedia del arte cubano en general, representada en la realización personal de los artistas; hábilmente imbricada a la de la nación y su cultura, marcada por los bandazos de la emigración. Entre los aciertos de esta visión podría resaltarse su concentración en el drama y no en el avatar político; recurriendo incluso a una recreación en metáforas, que insiste en reconocer el ascendiente afrorreligioso de nuestro perfil. Otro acierto es haberlo logrado sin el clishé folclórico, por su énfasis en el sentido antropológico pero sobre todo estético; base sobre la que se prepara el drama real, como para ir señalando por dónde van los tiros y no se pierda la perspectiva.


Por alguna razón, la dramaturgia de Arenal se apega a cánones clásicos, que explotan sus múltiples recursos teatrales con frescura; ya desde la típica posesión que inmiscuye a los dioses como fuerza telúrica en la vida de los hombres, pero en su más profundo sentido metafísico y no anecdótico ni casual. La obra no transcurre en terminos de farsa, pero recurre de continuo a pequeños esperpentos que la agilizan y le sirven de oportuno resumen; con momentos sencillamente sublimes, como la recreación del drama en escena por los echus [eleguas] en función de diablitos. También en ese sentido de suprema sublimidad estaría la apoteosis final, que es un homenaje al costumbrismo legendario del teatro Alhambra; justificado además por el contrapunteo in crescendo y constante entre el arte clásico o cultivado y el popular, resuelto como debate en sus propias referencias intertextuales.
En este ingenio maravilloso se echa de menos la utilería en función escenográfica y a niveles de saturación; que siendo habitual a la producción de Alba Borrego bien podía ser ya el sello distintivo de Akuara. La escenografía y utilería es en cambio minimalista y funcional en extremo, dejando de lado las posibilidades de una buena tramoya a juego con la complejidad dramática; aunque, como es de esperarse, el diseño de luces de Mario García Joya se va en el vacío, como un espacio propicio en que desplegar todo su poder y belleza. Esta obra es particularmente generosa con el protagonista masculino, y por consiguiente con el actor a cargo; un Carlos Alberto Pérez increíblemente sereno y espectacular, gracias a la estructura misma del personaje, que además explota sus muchísimos recursos escénicos. Christian Ocón y Miriam Bermúdez tienen papeles incidentales y mayormente como comodines, pero les sacan el jugo; logran lucirse como una suerte de chambelanes escénicos, sobre todo en la pequeña comedia como diablitos o eleguases.

Friday, April 13, 2012

Gaviotas habaneras

Foto: Mario García Joya. Christian Ocón, Yvonne López Arenal, Carlos Alberto Pérez, Miriam Bermúdez.

Gaviotas habaneras

Por Luis de la Paz

La Revista del Diario
Publicado el 04-13-2012

Gaviotas habaneras, obra de la actriz y escritora Yvonne López Arenal, es otra de las piezas que llega a escena tras su presentación en Miami por el Instituto Cultural René Ariza (ICRA), durante las series de lecturas dramatizadas de la institución. Leída en el 2006 (en el 2002 se había estrenado en Los Ángeles), la obra despertó el interés del público, deseando verla con todo el rigor que demanda una puesta en escena. Ese deseo se ha hecho realidad y Gaviotas habaneras, en Akuara Teatro: Sala Avellaneda, es ya parte de la historia del teatro cubano.

Dirigida por la propia autora, que también lleva el protagónico, Gaviotas habaneras, aborda el tema del reencuentro de María e Ignacio, en Miami, tras estar separados muchos años por razones que no se aclaran del todo en la obra, pero que los entendidos en los asuntos cubanos pueden intuir. El tema del reencuentro es recurrente en la literatura cubana de las últimas décadas y se enfoca en prácticamente todos los géneros, sólo variando el ángulo en que se proyecta. En esta propuesta, parece que sólo María posee la llave de los recuerdos, lo que va haciendo más enigmática la trama, hasta llegar a un final revelador.

Gaviotas habaneras inicia su anécdota en los difíciles años ochenta, presumiblemente tras toda la problemática del éxodo del Mariel como trasfondo y la ruptura que significó aquel acontecimiento en la desintegración de la familia y la dispersión de los amigos. Tras la desbandada, muchos años después, el reencuentro marca un punto de unión (y también de separación) entre los que tomaron distintos caminos. Visualizo Gaviotas habaneras en ese contexto, porque Ignacio y María fueron estudiantes de teatro en esos años ochenta y no se vuelven a ver hasta muchos años después, en el exilio de Miami, donde María es una exitosa empresaria y actriz e Ignacio apenas ha logrado ser un mesero de restaurante.

A los personajes los une la pasión por el teatro y emprenden proyectos en los que trabajarán juntos. En gran medida esta propuesta es un homenaje a la gente de teatro (a los artistas) que lucha contra todas las adversidades para hacer lo que desean y aman. En el subtexto hay toda una crítica a los obstáculos y las dificultades que hay en Miami para llevar adelante los proyectos culturales.

Aunque no tuve la oportunidad de ver el estreno de Gaviotas habaneras en Los Ángeles, sí vi algunos videos que recogían fragmentos de la obra y recordaba la lectura dramatizada. Al disfrutar ahora del estreno miamense salta a la vista que Yvonne López Arenal retomó su pieza con nuevos bríos y el resultado es un brillante espectáculo (que incluye fragmentos de obras, entre ellas Réquiem por Yarini y Bodas de sangre), que lleva al espectador de sorpresa en sorpresa hasta la catarsis final. La carismática López Arenal, en el triple papel de autora, directora y actriz protagonista, exhibe una encomiable versatilidad que pasa del baile al canto, de la acción dramática a la comedia, de los ritmos llamados afrocubanos a la música internacional (casi se apuntan un tap). De todo lo que he visto de ella, ésta es, sin duda, su presentación más deslumbrante. El dúo que hace con Carlos Alberto Pérez en Piensa en mí de Agustín Lara es absolutamente soberbio, de una belleza serena y clásica.

Carlos Alberto Pérez, aprovecha sus dotes como músico para darle a su papel un registro más amplio. Con buena preparación física, excelente dicción y dominio escénico, le hace la contrafigura a López Arenal.

Hay que destacar el eficaz trabajo de Christian Ocón y Miriam Bermúdez, quienes desarrollan varios personajes, lo que le imprime a la puesta un mayor ritmo, aunque, a veces, parece alargarse, sobre todo en los fragmentos de las obras ya mencionadas.

La escenografía sencilla y funcional de Alba Borrego (quien tiene a su cargo también el vestuario), ayuda a crear el ambiente adecuado. El diseño de luces de Mario García Joya (manejado por Rolando Santini) impregna la puesta de una atmósfera que difumina o remarca el ambiente, en ocasiones casi onírico.

Gaviotas habaneras es un espectáculo bien concebido y milimétricamente ejecutado. Funciones los viernes y sábados a las 8:30 de la noche en Akuara Teatro: Sala Avellaneda, 4599 SW 75 Avenida. Reservaciones en el (786) 853-1283.