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Sunday, April 29, 2012

5 preguntas a Juan-Si González





Diario Las Americas
Publicado el 04-28-2012
5 preguntas a Juan-Si González
 
Por Luis de la Paz


Sin dilación dejemos que el reconocido artista cubano Juan-Si González, exponga sus ideas sobre la libertad y el arte.

1.–Formaste parte de Ritual Art-De Cuba, en Cuba, cuyo mayor y sólido legado fueron películas realmente sorprendentes y desafiantes, como Ritual para un viejo lenguaje, Ritual para una identidad y Un día cualkiera. Háblanos de ese movimiento artístico y de sus propósitos.

–Fui cofundador y miembro del grupo hasta el final. El grupo surgió luego de que la seguridad del estado y la policía censuraran nuestras acciones independientes como grupo Art-De (arte y derecho), en el parque de 23 y G. Me reencontré con mi amigo Marco A. Abad con el cual había estudiado en el Instituto Superior de Arte y decidimos juntar el grupo de cineastas Ritual integrado por el, Inés Otón, Ricardo Acosta, Ramón García, Santiago Yanes y Alejandro Robles más los integrantes que quedaban del grupo Art-De, que éramos Jorge Crespo y yo. El propósito del grupo era burlar la censura y hacer una obra independiente que circulara entre la gente sin intermediarios. Usábamos el derecho como estética, empezamos a usar nuestras piezas para concienciar mediante el debate sobre nuestros derechos como ciudadanos. Hacerlo públicamente a manera de performances ya era imposible, el video nos daba una mayor independencia para operar de manera clandestina y hacerlo circular entre la gente. En 1990 la pieza del grupo Ritual para una Identidad, basada en un conjunto de performances que yo había realizado en el parque en el año 1988, dirigida por Marco, editada por Ricardo y filmada por Santiago, fue seleccionada para ser mostrada en un ciclo de cine titulado “Cinema Cubain de Tous le Temps”, por el Centre Georges Pompidou en París. Ese suceso nos estimuló y nos dio coraje para seguir produciendo y enviando nuestro trabajo al exterior. Luego esa misma pieza, fue enviada clandestinamente al Festival Latino New York, y gracias a la solidaridad y apoyo de Néstor Almendros fue expuesta como cine cubano independiente. Eso creó tremendo alboroto en Cuba y la repercusión sobre nosotros fue severa. El grupo se desintegró en 1991, luego de la detención y encarcelamiento de Jorge Crespo y Marco A. Abad quién estaba filmando clandestinamente la golpiza a María Elena Cruz Varela, en Alamar, allí lo detuvieron. Luego fueron por Jorge e hicieron un registro en casa de Marco en Miramar, que era donde nos reuníamos y teníamos casi todo nuestros documentos y videos. Allí ocuparon entre otras cosas el video Un día cualkiera, qué acabábamos de terminar. Por suerte una copia de ese video ya había salido de Cuba junto a los Rituales gracias a la ayuda de una amiga. En ese momento de la detención de Marco y Jorge, ya Ricardo Acosta estaba en Toronto, Ramón García en Miami y yo en Costa Rica.

2.–Sobre el mismo tema de Ritual Art-De. En los cortos se tiene a la libertad como eje central y hay frases que tú mismo repites una y otra vez “porque yo creo” y “tengo miedo”. Cómo confrontaban en aquel entonces el deseo de libertad y el miedo.

–Yo creo que todo el movimiento de arte alternativo confrontacional de esos años 80’s nace de la desilusión de toda una generación de artistas nacida y formada dentro de los perímetros ideológicos de la llamada revolución. Yo creo que fue una respuesta al vacío de la palabra libertad convertida en slogan y su abismal divorcio con la realidad. No olvidemos que en esos años se estaban propiciando esos grandes cambios en Europa del este, en especial la entonces Unión Soviética, nosotros por asociación esperábamos cambios también, cambios que nunca llegaron. Por el contrario, empezamos a percibir otro ciclo de censura contra todo lo que se publicaba al respecto, junto a la agudización del control y la represión en el medio artístico. Nos dimos cuenta que era muy hipócrita seguir hablando de arte, cuando lo más esencial y básico para poder crear es precisamente la libertad de poder expresarse sin temor o autocensura. Después empezamos a descubrir que el asunto era una cuestión de derechos, derechos ciudadanos a la libre asociación, derecho a disentir, derecho a viajar libremente, derecho a operar al margen de las instituciones paternalistas. Al afrontar esa ausencia de un estado de derecho en Cuba y al denunciarlo en nuestras propuestas empezó el rollo y con ello la censura. El miedo nos acompañaba en cada acto, cada acción, cada libro clandestino que leíamos y en cada estrechón de mano o gesto de solidaridad que manifestábamos abiertamente con respecto a algún disidente o grupo político independiente. Día a día pasábamos de ser artistas a disidentes, acto seguido a ser traidores.

3–En el exilio te desempeñas como un artista multidiciplinario. ¿Cómo enfocas tu arte en la actualidad?

–Cómo siempre lo he enfocado, de una manera experimental y alternativa. Más que un artista siempre me he identificado más con la idea de ser un comunicador. En 1984 yo me gradué del ISA, con un performance, donde incorporaba música electroacústica, cientos de rosas, tierra, proyección de diapositivas y objetos. Desde mis primeros años en Cuba mis trabajos han estado determinados o regidos por esa necesidad interactiva. En mi obra, lo primero es la idea, luego que la idea… que por lo general nace de algún texto o poema…, está clara dentro de mí, empiezo a pensar en las técnicas y los recursos materiales posibles que la puedan traducir de la mejor manera. No todas las ideas pueden realizarse con pinceles sobre lienzo. Yo creo por ejemplo que las ideas y el simbolismo que manejamos en los Rituales serían imposibles de traducir con otra media que no fuese el video. Por otro lado, las influencias, las circunstancias y el entorno también juegan un factor importantísimo en el carácter y naturaleza de la obra. Por ejemplo en los 5 primeros años en este país no hice performances debido a mi limitación con el idioma inglés y por el contrario empecé a usar más objetos encontrados casi nuevos, eso dice mucho de los recursos materiales de un contexto. En 1997 junto al boom de la era digital, empecé a incursionar más en la fotografía y el arte digital, debido a la economía y la independencia que me ofrecían. Ahora uso facebook y otras herramientas en la red como plataforma comunicativa, algo así como aquel parque 23 y G virtual. Hace poco realicé un proyecto de residencia en Spaces Gallery en la ciudad de Cleveland, utilizando las respuestas enviadas por cientos de personas alrededor del mundo respecto a la necesidad y condición migratoria a la que han sido expuestos, tanto personal como familiar.

4–Resides en Ohio, lejos de Cuba y de lo más parecido a Cuba, que es Miami. ¿Cómo han influido esos distintos espacios geográficos en tu obra, y en tu vida?

–Ha sido duro y doloroso, en los primeros años me sentía sumamente perdido y aislado. A la larga me ha permitido insertarme en la cultura de mi país adoptivo, en las instituciones de arte y sus centros académicos donde me han invitado a exhibir, impartir cursos o a realizar algún que otro proyecto de residencia. Eso me ha permitido aprender y estar inmerso en su lengua y costumbres de esta región del Midwest. Eso ha impactado mi obra muchísimo, he realizado muchos proyectos con el tema del lenguaje y los aspectos sicológicos del desplazamiento y la pérdida que eso conlleva. También he realizado una serie de instalaciones multimedia de carácter crítico, donde he expuesto mi apreciación con relación al incremento de un racismo y un fundamentalismo religioso en la región.

5.–Eres un hombre libre, vives hoy en libertad, y pienso, sin mayores miedos. ¿Cómo vives esa libertad?

–En relación a Cuba, presidida por un gobernante militar qué nadie ha elegido en las urnas, una sociedad donde nunca ha habido desde que nací hace 53 años, la más mínima posibilidad de elegir sin consecuencias a cambio, una sociedad donde no hay el más básico estado de derecho, tengo que decirte que ¡¡si!! que hoy gozo de muchísima más libertad. Por otro lado pienso, que la libertad siempre es relativa. Allá, aquí y en otros lugares del mundo he conocido o he leído sobre personas que han vivido encarceladas, aisladas de su familia y de su sociedad por años y han sido libres debido a sus convicciones y libertad interior. He conocido a otros que viven supuestamente en libertad y están más presos que un reo, de sus propias necesidades materiales, sus apegos y sus ambiciones, protegiendo con gran esmero y celo lo conseguido, tramando operaciones constantes, astutas a veces, ingeniosas otras, para obtener ventajas y beneficios que suelen ser muy temporales. Para mí la libertad que disfruto hoy consiste en saber elegir, desde lo que como, lo que tengo, lo que digo, lo que hago, lo que escucho, lo que leo, lo que miro, lo que comparto, lo que creo. Hoy para mí, en mi condición actual la libertad consiste en discernir. Creo que a la larga tú eres el único que determina, quién puede elegir que perdura, qué se renueva y crece dentro de ti y también lo que merece deshacerse u olvidarse. De los miedos no he podido librarme, son otros, son diferentes, menos obvios… pero no por ello asustan menos.

Monday, August 29, 2011

5 preguntas a Alejandro Galindo.



Foto: Luis de la Paz.

Diario Las Américas
Publicado el 08-27-2011

5 preguntas a Alejandro Galindo

Por Luis de la Paz
Diario Las Américas

“Para mí no existe otra cosa que el teatro”, dice con orgullo el actor, escenógrafo, escritor, coreógrafo, productor y pintor Alejandro Galindo. Su trayectoria en las tablas es larga y, como siempre ocurre, tuvo que afrontar obstáculos y sentir, a veces, que el teatro se le venía encima.

Trabajó junto a figuras como Mario Martínez Casado, Antonio Palacios, María Márquez, Miguel de Grandy, María de los Ángeles Santana, Enrique Santiesteban, Violeta Jiménez, Gina Cabrera, Alberto González Rubio, Eduardo Egea, Manolo Villaverde, Mario Martín, Rosita Fornés, y muchos más. Se siente orgulloso de su carrera y su legado. Con él conversamos sobre algunas de sus vivencias.

1–Usted ha tenido una sólida carrera. Es actor, escenógrafo, pintor y escritor. En realidad convergen en usted muchas facetas. Háblenos un poco de esas experiencias.

–Mi inquietud por el teatro comienza desde muy niño. Vivía en Guanabacoa y siempre asistía a las funciones de la compañía de Enrique Arredondo. Luego decido estudiar artes dramáticas y me inscribo en la Academia de Pedro Bouquet, en Monte y Prado. Continúo mis estudios y desarrollando técnicas de actuación, dramaturgia, pintura, escenografía, vestuario de época y caracterizaciones. Nunca decía que no a nada. Cualquier proyecto, grande o pequeño, me parecía maravilloso. Poco a poco fui integrándome a diferentes grupos teatrales y televisivos. Toda aquella atmósfera me puso en contacto con grandes artistas de aquellos momentos, que me fueron llevando por el camino que yo quería y anhelaba. Mi búsqueda de nuevas experiencias me llevó a vincularme a diferentes y grupos y talleres, como el Taller Teatral Guernica, con Dumé y el profesor Cabana, junto con Magali Boix, Isaura Mendoza, Carlos Bermúdez, Carlos Gilí, Yolanda Arenas y otros. Al final la vida me fue llevando por los caminos que yo soñaba y que parece era el que Dios me tenía designado. Mi gran pasión siempre ha sido el drama. Disfruté mucho con Adela Escartín, en la obra La llamada fatal, en el Teatro Bellas Artes de La Habana. También con Antonia Rey en La oscuridad al final de la escalera de Tennessee Williams, al igual que en Un tranvía llamado Deseo.

2.–Sé que escribe cuentos costumbristas y teatro popular, también revistas musicales. Denos detalles de esos cuentos y podría decirnos su opinión sobre la situación actual del género vernáculo.

–Escribir para mí es como pintar y actuar, una necesidad básica. Cuando no hago una cosa, hago la otra. Me da fuerza, vitalidad y muchos deseos de seguir. Como escritor me siento apegado a los temas cubanos, de la misma manera que lo que llevo al lienzo. Durante mucho tiempo he guardado mis cuadros y engavetaba mis obras teatrales y cuentos costumbristas. En estos momentos el teatro vernáculo casi ha desaparecido, pero mucha culpa la tenemos los propios teatristas. Defiendo a carta cabal ese género. Me gusta y lo he desarrollado y siempre con éxitos, no sólo aquí en Miami, ante un público cubano, sino en todos los sitios donde he trabajado. En España lo desarrollé bastante con esa gran actriz cubana Teté Blanco, y con Los Tadeos. A los españoles les encantaba. El teatro del Círculo Cubano de Madrid fue testigo de todas nuestras actuaciones.

3.–Durante una etapa estuvo al frente del Teatro América, hasta que en medio de una situación irregular pierde el teatro. ¿Qué pasó con Teatro América?

–Mi relación con el Teatro América se remonta a cuando se llamaba Las Máscaras, con Salvador Ugarte (q.e.p.d) y Alfonso Cremata, que estaban al frente del mismo. En ese tiempo trabajé con ellos esporádicamente. En una reunión de producción les presenté una propuesta y les gustó muchísimo. Estrenamos Con sabor a Cuba. Fue un éxito rotundo, seis largos meses en cartelera y más de ochenta funciones, con un reparto de primera, Yolanda Mustelier, Mercy Torres, Israel Kantor (q.e.p.d), entre otros. Luego se hicieron comedias cortas y revistas musicales. Cuando muere Salvador y luego Israel, se cierra el teatro. Unos meses después reabre en una asociación entre la compañía de Javier Faroní y la mía. Presentaros diferentes comedias de artistas argentinos y se llevó a escena la superproducción El Súper con tremendo elenco: Manolo Coego Jr., Vivian Ruiz, Ana Lidia Méndez y Gerardo Riverón, con otros destacados artistas. Fue una larga temporada, a la que siguió El diario de una prostituta con Javier Ceriani, con un montaje donde no se escatimaron gastos. El éxito nos acompañó siempre. En esos momentos es donde nace Teatro América. Luego Faroni decide apartarse, y en muy buena lid, me quedo al frente del teatro. Preparo nuevos proyectos y me propongo hacer un gran musical. Escribo el guión de Alto voltaje, el espectáculo fue todo un exitazo con Jorge Ovies, Rosa Paseiro, Ana Lidia Méndez, Rigo Palma, Orlando Casín y otros. Luego, con la idea de desarrollar nuevas producciones busco a un socio, al que le alquilo la parte del lobby para una cafetería. Ahí es donde se armó la debacle. Por enredos y situaciones muy desagradables, la cafetería tomó otro rumbo. Me fueron envolviendo sin darme cuenta, y me dieron el “puntillazo”, perdiendo el local. Caí en un hospital más de veinte días, con una operación de hernia provocada por el estrés y la desesperación de perder el teatro. Traté con abogados, gasté lo que tenía y lo que no tenía. Se podría haber recuperado, pero se necesitaba más dinero. Decidí entonces dejarlo en manos de Dios, y empezar una nueva etapa.

4.–En los últimos años ha estado vinculado a Havanafama Teatro Estudio. ¿Qué ha significado para usted el vínculo con esa sala?

–Conocí la compañía Havanafama y a su director artístico Juan Roca, cuando llegaron a Miami de Los Ángeles. Trabajé con ellos en varios proyectos en la sala de la calle 6. Cuando Juan tuvo que abandonar el local se fue al Teatro América conmigo. Allí se produjeron varias obras, entre ellas El convento de San Toleto y Las muchachitas de la sagüesera. De pronto viene mi problema, los dos estábamos sin sala. Los nuevos “socios” del Teatro América lo llamaron para ofrecerle el local, pero Juan rechazó la propuesta, diciéndoles que él era mi amigo, y trabajar allí sería traicionarme. Cuando Havanafama reabre en la 10 Avenida del SW, Juan me llama. Me encuentro una nave fea, vieja y mugrienta. Mis cinco sentidos y los otros que no conozco se me alborotaron. Vi un hermoso oasis en medio del desolador desierto donde me encontraba. A partir de ahí hemos luchado a brazo partido por echar pa’lante Havanafama. Hoy es un sitio encantador y mágico, como dicen todos cuando lo ven y lo disfrutan. Es maravilloso encontrar un lugar donde todos los artistas famosos y no famosos, hasta los principiantes, pueden desarrollarse y expresarse Los dos años que llevo en Havanafama me han servido de mucho, me sacaron del hueco en el que había caído.

5.–Usted es un trabajador incansable. ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

–Para finales de este año, y principio del 12, pienso sacar a la luz pública varias obras dramáticas mías. ¡Ya es hora! Hace años que gritan desde el baúl en que duermen. Yo tengo la necesidad de que ya salgan. Tengo amigos que conocen mi trabajo y me animan a que lo haga, y lo haré. No puedo hacer otra cosa. Para mí no existe otra cosa que el teatro. Por encima de todo y de todos, contra viento y marea, enemigos conocidos y ocultos, el teatro es mi madre, mi padre y mi mejor amante.

Saturday, January 29, 2011

Entrevista a Manuel Reguera Saumell



Dos años picando piedra, para poder salir de Cuba


Entrevista al novelista y autor teatral Manuel Reguera Saumell

CUBAENCUENTRO.
Juan Cueto-Roig, Miami 28/01/2011

El escritor Manuel Reguera Saumell nació en 1928, en Camagüey, Cuba. Es licenciado en Arquitectura por la Universidad de La Habana. En 1959 obtuvo el Premio Nacional por la dirección de Sara en el traspatio y el Premio José Antonio Ramos, de la UNEAC, por Propiedad particular. Ha estrenado además El general Antonio estuvo aquí, La calma chicha y Recuerdos de Tulipa, llevada al cine en 1967. Ha escrito los diálogos de varias películas y libretos para la televisión. En 1968 presentó, en las Olimpiadas Culturales de México, su obra La soga al cuello. Es también autor de varias novelas. Se exilió en 1970 y desde entonces reside en Barcelona. Cubaencuentro lo entrevistó sobre su trayectoria teatral y su labor creativa actual, como novelista.

¿Cuáles son las obras teatrales cubanas o extranjeras que más lo influyeron o impresionaron en su juventud?

Manuel Reguera Saumell (MRS): Como género dramático, la estructura de la "Pieza chejoviana". Y en cuanto a autores, los americanos de los 40-50, especialmente Tennessee Williams (sus piezas cortas), Paddy Chayefsky, Clifford Oddets.

Sabemos que ha escrito varias novelas. ¿Ha escrito poesía? ¿Qué prefiere: la dramaturgia o la narrativa?

MRS: Cuatro novelas, por orden de aparición: Un poco más de azul, La noche era joven y nosotros tan hermosos (Editorial Barataria) y El adolescente pálido (Editorial Parnasus); y, en proceso de edición, Retrato de Öswolt Krell (Barataria).

Al no ser posible captar el acento y ritmo del lenguaje propio de los actores españoles, y menos el de los catalanes, la dramaturgia aquí me está por completo vedada. En cuanto a la poesía, confieso avergonzado, como mis pecados de antiguo alumno escolapio, que soy absolutamente negado a ese género, incluso a su buena apreciación.

¿Cuál fue la primera obra de su autoría que vio escenificada? ¿En qué teatro? ¿Actores? ¿Director? Anécdotas y comentarios.

MRS: Mi primera obra estrenada fue Sara en el traspatio, en 1960, dirigida por Rubén Vigón, en el Teatro de Bellas Artes (hoy Museo Nacional), con Mary Munné y Rosa Felipe. Fue primer premio de la Dirección Nacional de Teatro, que organizó una gira por el interior de la Isla. No creo exagerar si digo que esa obra conectó muy bien con el público adicto a las radionovelas, ya que tiene bastante en común con éstas. Luego tuvo numerosas reposiciones. Rine Leal, un buen amigo, la celebró mucho y formó parte del jurado. Se trataba de una obra en un acto, y me animó y ayudó a reescribirla en dos actos. Me decía que yo le recordaba a un "Chejov de los pobres" (aún no sé si era una de sus bromas) y que me consideraba un "cronista del pueblo"; tampoco sé si se trataba de un elogio; con Rine nunca se estaba seguro. Munné y Felipe estuvieron sublimes.

¿Cuál fue su última obra representada en Cuba? Anécdotas y comentarios.

MRS: Fue La soga al cuello, en el teatro El Sótano, con Gilda Hernández dirigiendo al Conjunto Dramático Nacional. Actuaron Magali Boix (magnífico trabajo), Eduardo Moure, René de la Cruz y Miguel Navarro, entre otros. Fue una comedia de extraordinario éxito. En la trama, en una familia del barrio del Vedado, discutían personajes afectos y contrarios al régimen castrista (los llamados "gusanos" por el Gobierno); la mayoría del público se solidarizaba con los "gusanos"; reían y aplaudían sus parlamentos, era como si no me permiten decirlo, pues me identifico con lo expresado por los actores: una catarsis general y espontánea.

Luego la obra representó a Cuba en las Olimpiadas Culturales de México en 1968, con gran éxito también. Allí uno de los papeles principales fue representado por Lillian Llerena, quien se aprendió su parte en una noche, ante la defección de otra conocida actriz. A pesar de que la Universidad de Guadalajara, por recomendación de Emilio Carballido, me invitó, costeándome todos los gastos para su estreno (yo debía además, dictar una conferencia), el Gobierno cubano me negó la autorización de viajar. A partir de ahí, supe que me habían incluido entre los apestados, y precipité mi exilio. El ICAIC preparaba una versión cinematográfica de la obra, que por supuesto se perdió… con tantas otras cosas (Terence Rattigan dixit).
Obras llevadas al cine. Anécdotas y comentarios.

MRS:Recuerdos de Tulipa, con dirección de Manuel Octavio Gómez: Tulipa, guión del autor y director. Los intérpretes principales de la película fueron Idalia Anreus y Daisy Granados. El original fue bastante desvirtuado, sobre todo el final, pero actualmente el filme aparece como "recuperado" en crónicas. La verdad es que tuvo más éxito en su versión teatral, estrenada por Vigón, con la misma actriz, y aún sigue representándose "por ahí" y ¡en la misma Isla! Entonces tuvo varias reposiciones, entre ellas las dirigidas por Dumé y Rebeca Morales. También Vigón la repuso, con María de los Ángeles Santana.

Circunstancias, anécdotas y vicisitudes de su salida de Cuba.

MRS: Eso da para largo. Cuando fui a la UNEAC para presentar mi dimisión, requisito indispensable para pedir la "salida" me recibieron Guillén (que siempre fue muy amable conmigo, lo mismo que Marta Arjona) y Lisandro Otero. Nicolás calló, pero Otero me dijo algo así como "Óyeme bien, Saumell (siempre me llamaron así en Cuba, nunca Reguera), no esperes que la UNEAC va a sacar la cara por ti, te tocará el mismo destino que a los demás". Y le respondí algo así como "ni yo espero que lo haga". Y me tocó un "buen destino" en verdad. Dos años picando piedra, encerrado en la cantera de Somorrostro, con Pepe Escarpenter y tantos "desgraciaos" más. Fue duro pero me proporcionó un par de consuelos; uno, pagué bien pagado mi error de codearme con aquella gentuza literaria revolucionaria, y dos, ¡que no tuve nada que agradecerles! Hoy, cuando veo que círculos intelectuales miamenses se desviven por agasajar a autores revolucionarios de mi generación, me carcajeo.

¿Por qué Barcelona?

Mi familia española vivía aquí en esta ciudad maravillosa, y aquí me aposenté.

¿Ha mantenido o mantiene relaciones con intelectuales o artistas de la Isla? ¿Algún encuentro (o desencuentro) fortuito con ellos?

MRS: No, no, solavaya. Hace diez años me detectaron un cáncer mortal y yo, que siempre he abominado hacer turismo en Cuba, fui a despedirme de la patria perdida. Qué quieres, a mí también me afecta el bolero. Y cada reencuentro inevitable con "ellos" y con la patria perdida, resultó una dolorosa, amarga decepción, en todo sentido. Pero al fin no me morí, y esa experiencia viajera, sí que no la repito. Por mi madre santísima.

¿Cuáles de los dramaturgos cubanos o qué obra en particular de ellos le ha impresionado favorablemente? Podría hacer una lista de preferencias. O dicho de otra forma: Obras que en su opinión perdurarán por su calidad.

Seré breve. Aire frio y Electra Garrigó, de Piñera.

¿Cuáles han sido sus ocupaciones durante su exilio en Barcelona?

Con 42 años a mi llegada, no me sentí con fuerzas de hacer la reválida del título de arquitecto. Aquí, al cumplir los 25, si no has hecho estudios previos, puedes hacer un examen de ingreso a la universidad. Me propusieron dictar cursos de nueve meses en la asignatura de Historia del Arte, muy afín a mi carrera original. Y ahí me jubilé.

¿Tiene en la actualidad algún proyecto literario?

Sigo pegado a mi ordenador (computer) cada día. Estoy enfrascado en otra larga novela que, según mi cardiólogo, si no es tan extensa como Guerra y Paz, podré concluir.

Juan Cueto-Roig es un escritor cubano exiliado en 1966, reside actualmente en Miami. Entre su amplia bibliografía se encuentran los libros Veintiún cuentos concisos (relatos), publicado en 2009, Constantino P. Cavafis. Veintiún poemas (traducidos del inglés), en 2010 y Esas divinas cosas. Tribulaciones y alegrías de un traductor, en 2011.


© cubaencuentro.com

Monday, January 24, 2011

ENTREVISTA A VIRGINIA ALONSO


ENTREVISTA A VIRGINIA ALONSO


Por Juan Cueto-Roig

En YOUTUBE, pueden ver y escuchar a Virginia Alonso en “El gato montés”, con Plácido Domingo y en “Grüb dich Gott, du liebes Nesterl”, entre otras interpretaciones.

¿Hubo antecedentes musicales o influencias artísticas en su familia?

Sí. Mi queridísima tía, Virginia Alonso (hermana de mi papá y cuyo nombre yo llevo con mucho orgullo), fue cantante popular en Cuba durante los años 40 y 50, y viajó en giras con orquestas por muchos países de América Latina. En 1940, cuando solamente tenía 15 años de edad protagonizó una de las primeras películas sonoras filmadas en Cuba, “Manuel García”. En 1954 la eligieron Miss Televisión, junto a Salvador Levy (Mr. Televisión). Además, mi padre, que fue periodista en Cuba, era un amante de la música clásica y gracias a su colección de LPs escuché y aprendí a adorar a Gershwin, Saint Saens, Kodaly, Dukas, Bach y Mozart. Pero mi voz la heredé de mi mamá que tenía una voz dulcísima de soprano, y que lamentablemente nunca cultivó por haberse dedicado enteramente al cuidado de su hogar y de sus tres hijas.

¿Tuvo alguna vez que escoger entre su carrera y sus deberes de esposa o madre?

Varias veces. Recién casada con el que fue padre de mis dos hijas, dejé por un tiempo la música porque él era muy celoso y no quería que yo continuara cantando. Después que me divorcié, reanudé mis estudios universitarios en FIU y además, trabajé enseñando canto en el Miami Dade College. Y cuando comencé a trabajar en Radio Martí, dejé de cantar por diez años para dedicarme a mis hijas.

¿Alguna de sus hijas ha heredado la vocación musical?

Mi hija Raquel, que es soprano lírico, canta profesionalmente, pero se ha dedicado más bien al oratorio y a la música sacra. Por haberse criado en Suiza y en Austria, se casó con un muchacho alemán y vivió 16 años en Alemania; su esposo, Andreas, también posee una bellísima voz de tenor, aunque él se dedica a las finanzas. En Europa es más factible desarrollar una carrera profesional, como lo ha hecho mi hija Raquel en Frankfurt, Köln, Viena, etc., acompañada por excelentes coros y orquestas. Sus dos hijas (mis adoradas nietas, Isabel y Karolina) estudian piano y violín seriamente desde hace varios años y dan recitales y participan en las orquestas de sus escuelas. Mi otra hija, Natalia, es profesora de Arte en la Galería Corcoran, en Washington, D. C., y su esposo, Patrick, es el diseñador gráfico de la Washington National Opera. Así que somos una familia de artistas.



¿Quisiera comentar su experiencia en Radio Martí?

Cuando vine a Miami en 1984 para un concierto con Plácido Domingo en el James L Knight Center -que en aquella época acomodaba a 9,000 personas- Radio Martí me entrevistó. La estación aún no había salido al aire, pero Humberto Medrano, quien estaba a cargo de reclutar candidatos, me invitó a ser parte de la emisora. Ésta sería la primera vez que Estados Unidos trataba seriamente de informar al pueblo de Cuba sobre la verdad de lo que estaba ocurriendo, no solamente en el mundo, sino dentro de la propia Isla. Me ofrecieron hacer programas de música clásica y, finalmente, llegué a ocupar el puesto de Directora del Departamento de Música. Sin saber si debía o no aceptar la oferta de Radio Martí, consulté con mi papá y él me alentó a firmar el contrato, señalando que eso sería, quizás, lo único que yo podría hacer en toda mi vida por la libertad de mi Patria. Me enamoré de aquella causa y trabajé para Radio Martí durante 10 años en Washington, D. C. 


¿Quién notó que tenía la voz para dedicarse al canto?

Yo siempre canté -desde que tenía meses de nacida, según mi mamá- pero nunca pensé en una carrera profesional hasta que entré al High School en Miami y la profesora de coro me escogió para cantar un solo. Ella me hizo participar en un concurso estatal, y fui posteriormente becada por 4 años en la universidad Florida State, en Tallahassee. 

Recuento de sus actuaciones en Grateli y otros conciertos en Miami o para públicos latinoamericanos, antes o después de radicarse en Europa.

Mientras estudiaba en High School y más tarde en Florida State University, canté en “Añorada Cuba” y luego, con Grateli, varias zarzuelas, operetas y comedias musicales. También hice Luisa Fernanda y Agua, Azucarillos y Aguardiente con una compañía de zarzuelas que formó Manuel Ochoa en Miami. Al terminar la universidad fui becada por la Metropolitan Opera para estudiar en New York. Después me contrató la Ópera de San Francisco por una temporada. Fue allí que conocí a mi esposo, el padre de mis hijas. Cuando me mudé para Europa, canté ópera y operetas en muchas ciudades, habiendo llegado a tener en mi repertorio más de 50 roles operísticos. Con frecuencia regresaba a Miami invitada por Grateli para cantar La viuda alegre, Cecilia Valdés y otras producciones. También tuve la suerte de ser contratada varias temporadas por el Kennedy Center y por la Washington National Opera. Además de la ópera, tanto en Estados Unidos como en Europa, he cantado numerosos recitales, ya que mi interés ha incluido no solamente la ópera, sino también el concierto, ya sea con piano o con orquesta sinfónica.

¿Sus roles favoritos?

Una pregunta casi imposible de contestar, pero entre los que he cantado con más éxito se cuentan: La Bohème, Nozze di Figaro, Faust, The Medium, Carmen, Eugene Onegin, Don Giovanni…


¿Ha tenido alguna vez miedo escénico? ¿O algún temor a olvidar la letra?

Naturalmente que sufrí de miedo escénico cuando era principiante, pero después de haber cantado con Pavarotti, me curé… Lo de olvidar la letra no tiene importancia. Se inventa en el aire.



¿Recuerda algún hecho inesperado o contratiempo durante su carrera 
o actuaciones?

Sufrí de migrañas toda mi vida. Tomaba unas pastillas potentísimas para aliviar el dolor, pero mientras cantaba no podía, porque me embobecían y me dejaban semirronca por la codeína que contenían. Recuerdo que canté una función de “The Medium” de Menotti en San Francisco con tanto dolor y sin poder tomar ningún remedio, que el maquillista y el peluquero me esperaban detrás de bambalinas y me sujetaban, uno por cada brazo, mientras esperaba mis entradas. A veces tenían que llevarme corriendo al baño para vomitar y rápidamente de vuelta a escena para mi próxima entrada. ¡Todavía no sé cómo pude terminar esa función!



¿Algún momento de su vida o carrera de especial significación para usted?

Aunque haber cantado con Plácido Domingo y con Luciano Pavarotti fueron momentos realmente inolvidables, tengo un recuerdo muy especial de la ocasión en la que resulté finalista del concurso de la Metropolitan en New York y pude cantar en el Lincoln Center. Era tan jovencita y no tenía ni idea de mi potencial ni de cómo medir mi talento. Durante aquel concurso de la Metropolitan fue la primera vez que pensé en la posibilidad de que yo pudiera tener una carrera dentro del mundo de la ópera. 


¿Se ocupó de preservar vídeos o grabaciones de sus actuaciones?

Las tengo todas gracias a mi mamá, que es la técnica de la familia.

Tres cantantes masculinos favoritos

Pavarotti, Corelli, Domingo.

Y tres cantantes femeninas

Leontyne Price, Joan Sutherland, Cecilia Bartoli.


¿Cuándo y dónde cantó con Pavarotti?

Cuando Pavarotti vino a Miami tuve la oportunidad de cantar para él, y entonces me pidió que cantara Mimí en La Bohème. Fue así que compartí el escenario con ese gran artista.

¿Podría citar alguna anécdota de sus actuaciones con Plácido Domingo?

La primera vez que conocí a Plácido Domingo fue en San Francisco, cuando él fue a cantar Tosca y yo estaba cantando L’Elisir d’Amore. Siendo los dos hispanos, nos hicimos amigos inmediatamente. Después que me escuchó cantar, Plácido insistió en que yo cantara para su agente en Viena y así lo hice. Viajé a Austria y conseguí ser contratada para cantar Cosí fan Tutte y L’Elisir d’Amore en Basel, Suiza y en Saarbrücken, Alemania. Pero ya yo estaba enamorada en San Francisco del que fue mi esposo y tomé una decisión -quizás errónea- y dejé aquellos contratos para dedicarme a mi hogar y a tener a mis hijas. Después que regresé al canto y que debuté con Pavarotti, fui contratada en Viena y me mudé para Europa. Allí me encontré de nuevo con Plácido, quien me invitó a cantar El Gato Montés para un programa de televisión que sería filmado en Sevilla –programa que ganó el Emmy de ese año- y juntos cantamos luego muchas veces en conciertos en Europa y en Estados Unidos. Algunos años más tarde, cuando fungía como Director de la Washington National Opera, me contrató para cantar de nuevo bajo su tutelaje.



¿Qué diferencia ha encontrado entre los públicos frente a los cuales ha cantado?


Es muy emocionante que un público conocedor, como el europeo, le aplauda a rabiar a uno. Esa es una forma muy palpable de medir el desarrollo vocal y artístico del momento. Pero ser aplaudido en nuestro propio patio es lo que más llega al corazón, por eso me gusta tanto presentarme en Miami, sobre todo si mis amigos y familiares están en el público.

¿Qué planes tiene para el futuro?

Continuar aprendiendo, estudiando, desarrollándome, cantando, mientras mi mente y mi voz así lo permitan.


¿Le interesa la docencia?

Al principio no me gustaba enseñar. Recuerdo que en una de mis clases de Pedagogía Vocal teníamos que reclutar a un alumno, preferiblemente alguien que no supiera nada de canto. Un compañero mío que estudiaba piano e historia de la música, se ofreció a ser mi conejillo de Indias. Era requerido de aquel alumno cantar delante de toda la clase, cualquier cosa, el Himno de la República, Happy Birthday o cualquier tontería que se supiera… simplemente para poder apreciar, al principio del curso, el nivel vocal de aquel futuro cantante. Teníamos entonces que darle una o dos clases semanales y enseñarle repertorio, técnica de respiración y apoyo, producción vocal adecuada, entonación, formación de las vocales al cantar, fraseo, pronunciación… en fin, todo lo que necesitara para desarrollar su voz y su repertorio. Al final del curso, dicho alumno tenía nuevamente que cantar delante de la clase, y hacer un pequeño recital para que tanto el profesor como todos los alumnos pudieran determinar su progreso y la calidad de mi enseñanza. Mi alumno resultó ser el que más progreso había logrado y saqué sobresaliente en aquella clase. Desde ese momento, me encantó enseñar.



¿Qué otros intereses tiene aparte del canto?


Me encanta la investigación. Siempre he estado interesada en la historia y en la literatura, sobre todo en la poesía. Soy genealogista. Hice la genealogía de mi familia y pude llegar hasta el 1400, y he ayudado a varias personas a investigar las suyas. Lo tengo todo computarizado y cuento con más de 6,000 nombres en mi Árbol Genealógico. La computadora se ha convertido en mi más fiel aliada y trato de mantenerme al día en los últimos adelantos de computación. Eso lo heredé de mi mamá que, como dije anteriormente, ¡es la técnica de la familia!

Me convertí en diseñadora cuando estuve varios años sin cantar e invertí mi talento artístico en remodelar ¡hasta arquitectónicamente! mi propio hogar. Además, desde hace casi siete años soy retratista (prefiero el óleo) y he sido comisionada por familiares y amigos para pintarlos. El primer lugar que visito cuando voy de viaje a cualquier ciudad, es el Museo de Arte. Cuando trabajaba para Radio Martí y vivía en Washington, D. C., caminaba hasta la National Gallery durante la hora del almuerzo, varias veces por semana.

Me gusta toda la música, desde Country & Western, Blue Grass, Jazz, la música folclórica rioplatense, el tango, el rock… Pero en especial me gusta la música contemporánea. Stravinsky, Scriabin, George Crumb, Prokofiev y Phillip Glass son algunos de mis compositores favoritos, pero no los únicos…

Voy a atreverme a una pregunta personal. Usted mencionó al padre de sus hijas, habló de un divorcio, pero creo que los lectores querrán saber si volvió a casarse o si se ha dedicado por entero y exclusivamente a la música.

En 1990 hizo su aparición en mi vida quien ha sido mi esposo por 20 años. Yo siempre supe que algún día podría tener una relación romántica e intelectual permanente, pero me tropecé con muchos picaflores antes de por fin encontrar a mi Príncipe Azul: Bruno Eduardo Tokarz. Por ser él de familia polaca, he encontrado que tenemos tanto en común, que ha sido un descubrimiento casi a diario. Anti-comunista de sangre, ético y culto de crianza, artista de alma, y bueno por regalo de Dios.

Somos uno en casi todo lo que hacemos, mi complemento perfecto y mi amigo incondicional.

¿Lo mejor de todo?: cuando se enamoró de mí, no sabía que yo cantaba… eso llegó después.

Nacido en Uruguay, llegó a Estados Unidos en 1965 y pasó por muchos desencantos hasta que la magia nos encausó en un solo rumbo, tanto personal como ideológico. Además, para colmo de maravillas, trabaja en Radio Martí hace 24 años, considerándose cubano de alma, y dedicado a la misma lucha patriótica contra el sistema político que causó el exilio de mi familia en 1960.

A veces me preguntan:

¿No has pensado alguna vez en el divorcio? Y mi respuesta es:

¿En el divorcio? ¡Nunca! ¡En asesinarlo, muchas veces!

Friday, November 19, 2010

ENTREVISTA A YOAN VEGA.

FOTO: ROLANDO G SATINI. YOAN VEGA.


Ars-Ley;Romancing the stage.

“FLORES NO ME PONGAN”
de
Rita Martin

Por SERGIO GONZÁLEZ.

Fin de temporada 19 y 20 de noviembre de 2010, en Miami, Florida.

Yoan, ¿Cómo te integraste al equipo de esta producción, “Flores no me pongan”?

Fue por recomendación de Eddy Díaz Souza. A la directora de esta obra, Yvonne López-Arenal, la conocía por referencias, incluso como actriz y escritora, por lo que en mí siempre hubo un deseo de trabajar con ella. Cuando nos conocimos tuve una recepción muy positiva de su parte. Cuando me invita a colaborar en “Flores no me pongan” me da un adelanto del tema, del texto y de la propuesta que iniciaba su gestación. Me pareció una oportunidad única para mí y para cualquier actor, y así se inicia este proyecto que con el tiempo se fue desarrollando, conformando y tornándose cada vez más interesante y más retador.

¿Encuentras esta obra muy diferente a lo que pensabas sería tu inicio profesional en los escenarios?

La obra tiene un lenguaje propio y contiene en si un universo de vivencias, nunca la imaginé de una forma u otra, simplemente me dejé llevar por el texto y por la dirección, además de lo que yo investigué sobre Virginia Woolf, su obra y su tiempo. Además por supuesto pude palpar y ver el avance desde el primer día de trabajo de mesa. Se puede decir sin temor a equivocarnos que lo impresionante ha sido logrado en el camino y que nos ha brindado un resultado final muy logrado, conciso y poco usual.

¿Cómo te sientes en un papel tan poco convencional?

Siempre lo dije y lo tengo bien claro. Es un reto para cualquier actor el hacer varios personajes en escena en cuestión de minutos. Me gustan las cosas difíciles porque son retos profesionales que moldean nuestra constitución de actores, y en este caso específico he sido muy afortunado de haber tenido una dirección como la de Yvonne López-Arenal, quien por ser actriz conoce cuáles son los límites y las posibilidades cuando nos encontramos subidos en cualquier escenario y ante cualquier cámara.

¿Descríbenos tu experiencia de actor en relación a tus compañeros en esta obra?

Mi experiencia ha sido muy gratificante porque todos trabajamos en equipo y damos lo mejor de nosotros mismos. Por el hecho mismo de estar trabajando con un texto muy rico que permite matices e intensidades hemos puesto lo mejor de nosotros y se ha logrado una puesta en escena muy digna e interesante.

¿Tienes algún proyecto en mente del cual quieras comentar?

Por ahora no tengo ningún proyecto en específico inmediato. Estoy en un momento decisorio en que debo seleccionar bien lo que se me ha propuesto, pero es algo que por ahora prefiero no mencionar, pero se los haré saber en cuanto surja.

Yoan Vega. En su joven carrera ha participado en varios talleres de actuación. "Talleres Actors at work 2002", "Acting Advance 2002" con Sandra García. "Actor de Telenovela 2009" con Anna Silvetti. Presentación de Monólogos en Miami Dade Community College 2002-2003. Monólogos Entrelazados y Teatro en Miami Studio 2010. Ha realizado breves incursiones en la Televisión Hispana Más sabe el diablo (telenovela, Capítulos 77 y 84. En Teatro ha participado en Amar así de José Abreu Felippe y El principe y el mar de Eddy Díaz Souza (Lecturas Dramatizadas del ICRA) ambas en Havanafama Teatro Studio, Mayo 2010.

Wednesday, November 10, 2010

Entrevista a Miriam Bermúdez.



Ars-Ley; romancing the stage.


Por Sergio González.

“FLORES NO ME PONGAN” de Rita Martin, con las actuaciones de Miriam Bermúdez y Yoan Vega, bajo la dirección de Yvonne López-Arenal, tiene su estreno en el escenario de HavanaFama de Miami este 12 de noviembre, 2010, Miriam Bermúdez encarna a un personaje dentro de una puesta poco tradicional, enfocada a los amantes de las artes escénicas dispuestos a pensar y meditar respecto al mundo que los actores han convertido en una efímera realidad atemporal para el espectador, en base a un rico texto lleno de propuestas interesantes.

Miriam, ¿El personaje fue escrito especialmente para ti?

¬ Siempre he sido una admiradora del estilo narrativo de Rita Martin. Hace alrededor de cuatro años me surgió la idea de presentar una puesta en el Festival del Monólogo que realiza Habanafama en Miami. La llamé y le pedí que escribiera algo para mí. Así nació Flores no me pongan. El texto se convirtió en una lectura dramatizada bajo el auspicio del Instituto René Ariza, pero el sueño de llevarlo a las tablas como un espectáculo unipersonal quedó como un proyecto pendiente. Luego de que terminaran las presentaciones de La Noche de Eva junto a Yvonne López-Arenal pensé que era el momento de Flores no me pongan y que nadie mejor que ella para dirigirme.

Al principio le dimos vueltas al asunto porque íbamos a asumir una puesta que, como La Noche de Eva, recreaba un momento de la vida de una mujer fascinante y muy controversial, Virginia Woolf. Sin embargo la riqueza del texto, y todas las oportunidades que nos daba para una puesta singular, terminó por atraparnos. Concebida en un inicio para un solo actor, Yvonne incorporó un segundo personaje que se encargaría de representar las obsesiones de Virginia Woolf. Para mí, encarar e interpretar momentos de la vida de una mujer a la que persigo desde siempre por lo que representa para su tiempo, para la literatura universal y para las propias mujeres, era un reto sin fronteras.

Con Flores no me pongan, Rita Martin recrea de manera particular el universo de Virginia. Y lo hace trayendo al mismo escenario a la escritora, a su hermano y a su hermana, a sus miedos, fantasmas, delirios, frustraciones, obsesiones. Por tanto, se trata de un texto complejo y a mi entender muy bien logrado cuya interpretación aunada a la utilización de recursos directorales como el butho* y la música han enriquecido mucho a el proyecto.

¿Si cuando leíste el texto te pareció un personaje fascinante, como lo consideras ahora que ha sido moldeado, enriquecido, enloquecido tal vez por el concepto de dirección y de actuación?

¬ Como suele suceder en el teatro cuando se asume un trabajo serio con un equipo profesional Flores no me pongan ha ido creciendo tanto en las tablas, luego de cada ensayo, como dentro mí cuando, cada noche, me despojo de Virginia y regreso a casa. Si al principio me parecía un texto limpio y rico, lleno de puertas por las que pasar y posibilidades para crecer, a estas alturas, con un trabajo de equipo consistente, se ha convertido en un lujo, el alma que cualquier actriz querría poseer.

Yvonne López-Arenal ha logrado una puesta diferente, atrevida. Estoy segura que el público la apreciará en toda su dimensión.

Esta no es la primera obra en que actúas que está basada en conceptos poco tradicionales. Recientemente, en 2009, fuiste una de las protagonistas, como acabas de mencionar, de “La noche de Eva” presentada en el Festival de Teatro Cubano en un Acto, organizado por Teatro Retablo en la ciudad de New York, por la que recibieron el reconocimiento como “Mejor Producción Visitante” (“Outstanding Visinting Production”) que otorga la Hispanic Organization of Latin Actors (HOLA) de New York. Felicidades…

¬ Gracias. Este proyecto sigue activo ya que lo llevaremos a California en marzo del 2011, al Stages Theatre de Los Angeles. Volviendo a “Flores no me pongan”,

Volviendo a “Flores no me pongan”, ¿Cómo nos puedes describir a tu personaje, Virginia Woolf, la célebre escritora quien a 70 años de su suicidio sigue siendo tema de estudio? ¬

Virginia es una mujer dura y frágil a la vez, quien estuvo adelantada a su época por lo que tuvo que sufrir las consecuencias. Un ser atormentado y a la vez capaz de ver la vida con una claridad pasmosa. Una intelectual que arrastró las cadenas de su pasado y de su enfermedad. Sin duda, una de las escritoras más sobresalientes de todos los tiempos.


Mencionaste que un elemento integral de esta obra es el butho, nombre colectivo para diversas actividades, técnicas y motivaciones en la danza y la actuación, que fue calificado como escandaloso (por la sociedad japonesa), violento y sexual, irracional y aterrador…

¬ Hay que recordar que el butoh aparece luego del horrible bombardeo de Hiroshima y Nagasaki y es el resultado de la búsqueda de un nuevo cuerpo, el cuerpo de la postguerra, persiguiendo a través de la improvisación que el cuerpo hable por sí sólo. Si bien es cierto que no somos expertos en esta danza, es real que nos hemos nutrido de elementos básicos para una puesta que se pasea por estados de ánimos muy diversos. El uso del butoh como medio de comunicación con el público y la selección de piezas musicales diversas en forma y en estilo enriquecieron este proyecto.

¿Tienes algún plan inmediato para después de estas funciones?

¬ Seguir trabajando. Quien tiene en el teatro su pasión sabe que es imposible detenerse. Por suerte en mi camino me he encontrado con personas como Yvonne López Arenal que ama el teatro y tiene en él su mayor pasión.


Miriam Bermúdez.

Actriz con una larga trayectoria escénica iniciada en los 80's en su natal Cuba, con “Bodas de Sangre”, dirigida por Berta Martínez en Teatro Rumbo de Pinar del Rio y con el proyecto Puestas Adentro, Asociación Hermanos Saiz.

En Miami ha actuado en el colectivo teatral HavanaFama dirigido y fundado por Juan Roca, en obras de teatro cubano y del repertorio universal, entre ellas: “El Barrio de Colón” de Raúl de Cárdenas, “El último Bolero” de Cristina Rebull y “La Cenicienta en Hialeah” de Roberto Antino, “Las galas del difunto” de Ramón del Vallé Inclán (dirigida por Barbara Safille).

Ha participado en varias Lecturas Dramatizadas del Instituto Cultural René Ariza (ICRA) en las que se destacan “Los Siervos” de Virgilio Piñera y “El mayor general hablará de Teogonía”, ambas piezas bajo la dirección de Yvonne López Arenal. Otros proyectos incluyen “Una rosa para Catalina Lasa” de Rosa Ileana Boudet bajo la dirección de Eddy Díaz Souza y “Day by day” dirigido por Mayra Marrero.


BUTHO: Surge en 1959 en Tokio. Sin ser una danza tradicional japonesa es más bien algo universal, una forma nueva de arte, que no es ni danza ni teatro, con movimientos hipercontrolados, mediante la cual se elimina la distancia entre el actor/bailarín y su cuerpo y entre su cuerpo y el universo.

De temática tan amplia como difusa, tocando aspectos fundamentales de la existencia humana. Asume imaginería juguetona y grotesca, ambientes absurdos o extremos. Es un enigma, un misterio en movimiento. Violento o pacifico, lento o maniático, dolorosamente íntimo o grandiosamente espectacular, improvisado libremente o coreografiado con gestos estilizados. Es un arte que se ejecuta con o sin audiencia. Butoh da la impresión de alejarse de sí mismo, resistiendo toda definición o explicación pero sí transformando profundamente a aquellos que lo experimentan, tanto activa como pasivamente.
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Ars-Ley interview – Noviembre 2010.

Tuesday, July 6, 2010

ENTREVISTA A ERNESTO GARCÍA.



Provocación a Ernesto García.

Por Max Barbosa.


Ernesto disfruta “meterse en camisas de once varas” Es más: desconoce el límite de los riesgos, no le interesa. Su imaginación no le permite amilanarse. Por eso el estreno de Oda a la tortura en Teatro en Miami Studio el próximo 9 de julio. La pasión teatral que lo amamanta también es la causante de este desatino por el arte. De ahí esta conversación con la intención de polemizar.

El 13 de julio se cumplen tres años de la apertura de Teatro en Miami Studio (TEMS), aunque mucho antes se dieron a conocer con El Celador del Desierto. Desde entonces, ¿cuántas puestas en escena han realizado, incluyendo el estreno que nos ocupa?

Unas cuantas. Antes de tener la sala eran más distanciadas. El Celador del Desierto del año 2003, sin dudas nos abrió al público de Miami. Pero desde mucho antes teníamos proyectos menos conocidos, talleres, presentaciones. Pero era una etapa muy difícil, no habían teatros, muy pocas salas donde presentarse. Eso no nos detuvo jamás.

Además Sandra García y yo trabajamos durante muchos años con los principales grupos y directores de Miami. En Avante con Mario Ernesto Sánchez y Lilliam Vega; en La Ma Teodora con Alberto Sarraín; en Abanico con Lili Rentería; en Prometeo con Teresa María Rojas; en Maroma Players con Rolando Moreno y en muchos otros proyectos de más corta vida.

Abrir Teatro en Miami Studio nos permitió presentarnos de una manera más constante. En nuestro espacio hemos mostrado diez producciones de las cuales seis han sido estrenos mundiales. Hemos producido textos de Chejov, Pirandello, Montes Huidobro, coproducido casi una decena de obras de grupos invitados. Presentado varias producciones de España, Honduras y Andorra. Impartimos talleres de actuación y presentación de monólogos de los alumnos. En fin para una compañía pequeña y de recursos limitados, han sido tres años de mucho trabajo.

Por lo general, tus obras se caracterizan porque el espectador participa del conflicto hasta el final; pero la sinopsis de Oda a la Tortura es un misterio en sí misma por la escasa información acerca de los sucesos a presenciar. Parece que intentas sorprender al respetable.

No es una característica especial de esta obra, lo hago en todas. Me gusta mantener cierto nivel de secreto y dar solo la información necesaria para que el espectador se entusiasme. En esta obra, como en las anteriores, el espectador participa activamente. Cuando salga del teatro tendrá posibles interrogantes; duras, como: ¿Hasta qué punto es tolerable la tortura? ¿Es esta un arma eficaz o permisible, aún cuando sospechemos que aplicada podría darnos la información suficiente para salvar vidas inocentes? Creo que sin dudas será una obra que hará la sobremesa de los espectadores. Generará puntos de vistas y todo tipo de posturas. Eso sería formidable.

Se dice que Ronald Reagan definió la política como “lo más parecido a la profesión más antigua de la humanidad”. Tu pregunta de hasta qué punto es tolerable la tortura podría ser “políticamente incorrecta” en tiempos donde predomina lo “políticamente correcto”.

De lo “Políticamente Correcto” que se ocupen los políticos o los burócratas. No es esa la misión del artista. Es lícito hacerse cualquier pregunta. Es importante e imprescindible hacérselas. Pero en honor a la verdad debo destacar que esas preguntas “Políticamente Incorrectas” se las hacen también los políticos y pensadores. Y lo vemos en sus respuestas más que en sus preguntas. La “Declaración Universal de Derechos Humanos”, La “Declaración Contra la Tortura y el Tratamiento Cruel, Inhumano o Degradante” y muchas otras. Estas y otras declaraciones son sin dudas respuestas a preguntas bien serias y “políticamente incorrectas” sin esas preguntas no existirían estas declaraciones.

TEMS es una compañía: elenco estable, realizaciones propias, estética teatral definida, entre otros aspectos. Es decir, sus integrantes están a tono con los propósitos. En las últimas puestas en escena han participado actores invitados: Ariel Texidó, Grettel Trujillo y ahora Jorge Hernández. ¿No temes perder la esencia que los anima?

Una compañía no es una nómina. No son nombres. Una compañía es una filosofía de trabajo. Desde el comienzo han entrado y salido actores. La realidad teatral de Miami es dura y el teatro no está exento de las presiones económicas. Este es un trabajo muy duro que se hace a deshoras, en el tiempo que la cotidianidad te permite. Hay que robarle tiempo a la vida para crear otra sobre el escenario. El teatro me ha costado amistades, consume mucha energía y horas de trabajo. Esa hora que el público disfruta durante el espectáculo tiene detrás cientos de horas de trabajo. No todo el mundo está dispuesto a eso.

Nunca, ni en los programas de mano ni en ningún otro medio, he señalado a “actores invitados”. No solo los que mencionas, sino también muchos otros que por razones de horarios y otros compromisos no han podido estar en mis obras. Para mí, cuando un actor trabaja con TEMS, se convierte en parte de esa filosofía y manera de acercarse al teatro. TEMS es un grupo abierto que se nutre constantemente de jóvenes actores formados en nuestros talleres. Pero además (y esto es poco conocido) el trabajo de nuestro grupo no es solo durante las temporadas. Hacemos talleres creativos donde participan actores de disímiles experiencias y medios que están interesados en conocer mi método de trabajo. En uno de los últimos tuvimos gente de otros teatros, actores que trabajan en Telenovelas y “Sábado Gigante”. Casi siempre lo que se ve sobre el escenario es la consecuencia de un largo proceso y el resultado de la temporada es solo la punta del iceberg.

Jorge Hernández es uno de los actores que más trabaja en Miami, a mi modo de ver, por su ductilidad. Tú como director podrás evitar que nos recuerde a otros personajes, conociendo que los actores, a veces – digo yo-, son incontrolables.

Esa no es la misión del director. Al menos no la mía. Yo trabajo sobre la obra, los personajes. Me concentro en lo que la obra me pide. El texto, la relación entre los personajes, sus conflictos. No puedo dirigir pensando en obras anteriores de los actores. Sus trabajos anteriores no me interesan. Además el actor es ejecutante e instrumento a la vez. Él mismo debe tocar su propio instrumento creador y un violín siempre es un violín. A los críticos y al público les gusta el “circo” y por lo general es porque carecen del conocimiento real del arte del actor. Siempre se premia las caracterizaciones, los personajes extraordinarios; borrachos, personajes con disabilities, etc; personajes que yo llamo “agradecidos” pues siempre llaman la atención de todos. En mi opinión los personajes más difíciles son aquellos que tienen conflictos más sutiles y un actor los puede convertir en personajes memorables.

Siguiendo la idea sinfónica que te propuse; un personaje agradecido sería como un gran solo; le da la posibilidad al ejecutante de lucir. Pero el violinista debe tocar bien, con intensidad y brío, cualquier pasaje, no solo sus compases de solista. Yo veo mis obras como una gran sinfonía; donde actores, espacio, texto, luces, música y diseños deben afinar. El trabajo individual deber servir para hacer brillar la puesta. Jorge Hernández sin dudas es ese tipo de actor.

La nota de prensa explica que no se trata de “buenos y malos”. Hoy parece prevalecer el criterio de que nada es malo, todo es bueno a partir de una actitud quizás relativista. ¿Tiene que ver con esta tendencia?

En lo personal no me gusta la tendencia relativista de la que hablas como tampoco una tendencia absolutista. No me gustan las tendencias. Trato de vivir la vida observándola. Las tendencias no son más que acciones mecánicas.

Pero lo que yo piense no es tan importante. Lo importante es lo que indago en el pensamiento, actitudes y justificaciones de los personajes. Si yo como autor presupongo que un personaje es “malo” o “bueno” le estoy quitando profundidad. Sería imperdonable presentar al torturador como “malo” y a los torturados como “buenos”. En la vida real las acciones más detestables, enjuiciables o repugnantes de criminales de guerra, asesinos en serie, etc; tienen detrás una serie de actitudes y justificaciones más complejas que no son “mato porque soy un tipo de muy malos sentimientos”. El cerebro humano es complejo, sus actos ininteligibles y aquello que liga pensamientos y actos; un verdadero misterio. No me gustan los personajes maniqueos, son aburridos, planos y predecibles.

¿Cómo catalogas a Oda a la Tortura con respecto a otras puestas y en qué se diferencia?

“Oda a la Tortura” es una obra más psicológica. Mis obras siempre se caracterizan por cierta carga mágica y surrealista. Esta es una obra que tiene algunos matices políticos, lucha de clases. Me gusta alejar mis obras de los visos de la realidad para invitar al espectador a meditar sobre los conflictos. Esta obra no es una excepción.

Experimento en cada trabajo. Trato de buscarle un ángulo diferente, pero creo que al final hay siempre una especie de sello y creo que esto sucede porque yo no veo el trabajo de dirección y producción de una obra con la única finalidad de mostrarla al público. Participo de muchos elementos creativos; escribir, dirigir, componer la música, los diseños de escenografía, luces, vestuarios. Mi relación con mis obras no es la de un director que aprueba o desaprueba propuestas. Yo construyo mis escenografías, cada tornillo, pintura, madera que está sobre el escenario han pasado por mis manos. Toda la utilería y vestuario, las luces, en fin todo en la obra ha sido construido físicamente por mí. Tengo una relación táctil, sonora y total con mi obra. Lo cual la hace un elemento plástico, escultórico, con el cuál me relaciono profundamente.

Yo encontré en el teatro el arte de lo posible, donde puedo combinar todos mis intereses creativos: la literatura, la plástica, la fotografía, el cine, la música y la actuación. Esta manera de ver mi teatro hace que las obras tengan un común denominador. ¿Eso es bueno? No sé, pero es lo que me gusta.

Defíneme el género, época, lugar, elenco y equipo de realización.

Oda a la Tortura es un drama con cierto aire de Thriller. La época es indeterminada. Podríamos situarla entre los 30 y los 50. No hay referencias históricas. Y el lugar es tan posible como cualquier ciudad del mundo donde existan; una comisaría, un río, un teatro, una estación de radio y sobre todo dos pensamientos distintos o formas antagónicas de ver la vida. Como ves es posible en casi cualquier lugar del mundo.

Actúan Jorge Hernández (Don Ramiro), Sandra García (Laura), Leandro Peraza (Pablo) y Alain Casalla (Guardia). Como en todas mis puestas me encargo además del texto y la dirección, de componer toda la música, los diseños de luces, escenografía. La grabación y edición de videos y junto a Sandra García hicimos los diseños de vestuario.

ODA A LA TORTURA

Escrita y dirigida por Ernesto García. Con las actuaciones de Jorge Hernández (DON RAMIRO), Sandra García (LAURA), Leandro Peraza (PABLO) y Alain Casalla (GUARDIA)

IN SPANISH WITH ENGLISH SUPERTITLES

Desde Julio 9
Viernes y Sábados a las 8:30 PM
305.551.7473

DONDE: TEATRO EN MIAMI STUDIO.
2500 SW 8 Street, Miami

Precio General: $20 || Gratis para los asociados de TEMS

Para reservaciones llamar al 305. 551. 7473 o visite www.TeatroenMiami.org

Sunday, February 28, 2010

Entrevista a Eddy Díaz Souza.


5 preguntas a Eddy Díaz Souza
Por Luis de la Paz
Diario Las Américas
Publicado el 02-27-2010

Cuando las respuestas que ofrece un entrevistado son tan puntuales, se hacen innecesarias las largas introducciones. Este es el caso Eddy Díaz Souza (Jaruco, Cuba, 1965), quien desde niño se ha dedicado al arte y la creación. Tras cosechar éxitos en Cuba, sale en 1991 a Venezuela, donde de inmediato comienza a recibir reconocimientos, como el Premio Fundarte de Literatura Infantil, por su libro Bernardino Soñador y la cafetera mágica. Ya en Miami, donde reside en la actualidad, el nombre de Eddy Díaz Souza, ha alcanzado un sitial importante en los escenarios locales.

1.—Parte de tu trabajo está dirigido al público infantil y juvenil. ¿Qué te ha llevado a escribir ese tipo de literatura y cómo definirías las “reglas” de escribir para menores?

—Comencé a escribir desde temprana edad. A los diez años ya fusionaba o interrumpía mis apuntes de materias escolares para darle espacio a mis narraciones y escritos poéticos. Tenía una fantasía desbordante que lograba comunicar a través del juego, la escritura creativa y la representación escénica. Esa primera etapa marcó profundamente mi vocación literaria y artística. Creo que escribo para niños porque nunca me interesó desligarme de aquella primera fuente, porque entendí la manera en que se construían las historias en la infancia y ello me sirvió luego como táctica para el desarrollo de mi discurso literario, y también como recurso aplicable a la escena. Entender la infancia no es igual a escribir desde esa perspectiva ni implica aferrarse a una entelequia, a un niño que fuimos o que nos inventamos. Los tiempos cambian. Yo jugué con botellas de vidrio y papalotes de papel de China; los niños de hoy, los niños digitales, se distraen con otras tecnologías. Han cambiado sus relaciones con los adultos y con el mundo circundante, sus juegos y juguetes, pero la fantasía aún sigue siendo parte esencial de esta etapa. Nada mejor para demostrarlo que el éxito editorial de la serie Harry Potter, de la novelista británica J. K. Rowling. Escribir para el público infantil implica exigirse tanto o más que si se escribiera para adultos. Un autor para niños debería pensar que su artefacto literario debe tener misterio, encanto, interés… ser tan atractivo y divertido como el mejor de los juguetes. Esa es la regla.

2.—¿A quiénes consideras de los más representativos exponentes de la literatura infantil de la isla y el exilio?

—Cuando me asomé a la zona de la literatura infantil cubana ya había importantes autores y aportes, comenzando por nuestro primer gran exponente, José Martí (1853-1895), autor del poemario Ismaelillo (1882) y de la revista La Edad de Oro (1889), entre otros textos para niños y jóvenes. En una extensa lista de creadores cubanos, dentro y fuera de la Isla, no deberían faltar nunca nombres como Dora Alonso (1910-2001), que nos legó a Pelusín, uno de los personajes más arraigados de nuestro teatro de títeres, y también las novelas El cochero azul y El valle de la pájara pinta. Hilda Perera, que desde joven me impresionó con sus Cuentos de Apolo. Nersys Felipe, autora de Cuentos de Guane y Román Elé. Julia Calzadilla con Los chichiricú del charco de la Jícara. Son importantes para mí, igualmente, Mirta Aguirre (1912-1953), Excilia Saldaña (1946-1999), David Chericián (1940-2002), Antonio Orlando Rodríguez, José Antonio Gutiérrez, Joel Franz Rosell, Luis Cabrera Delgado, Ivette Vian, Chely Lima, Daína Chaviano… y entre los dramaturgos que se han acercado a los niños con sus obras, Gerardo Fulleda León, Salvador Lemis y Norge Espinosa Mendoza. Podría continuar la enumeración de autores y títulos tan importantes como los mencionados, pero no dispongo de suficiente espacio aquí para ese ejercicio.

3- En los últimos tiempos has realizado trabajos como director, en lecturas dramatizadas y puestas en escena. Háblanos de esas labores y de los próximos proyectos.

—Mi aprecio por las lecturas dramatizadas se lo debo, en buena parte, a la actriz Laura Zerra, quien desarrolló en Venezuela una serie de programas, con el propósito de difundir la dramaturgia latinoamericana. En aquellas primeras lecturas –en las que había una propuesta de movimientos, elementos de vestuario y utilería, y un esbozo escenográfico– asumimos textos como La palangana, de Raúl de Cárdenas, Gas en los poros, de Matías Montes Huidobro y Juego de damas, de Julio Matas, entre otros. Por eso me conquistó inmediatamente el proyecto del Instituto Cultural René Ariza, enfrascado en la tarea de proyectar la dramaturgia de autores cubanos en el exilio, desde los escenarios de la ciudad de Miami. Al Instituto agradezco la invitación a dirigir dos obras muy especiales para mí: Las vidas del gato, intensa historia de la autoría de Pedro Monge Rafuls, con las memorables actuaciones de Yvonne López Arenal y Orlando Varona; y, luego, Una rosa para Catalina Lasa, (re)construcción poética de Rosa Ileana Boudet, que me indujo a elaborar una minuciosa cadena de imágenes. Tiempo después fui invitado por Ollantay Center for the Arts a dictar un taller de dramaturgia, enfocado en la modalidad teatral para niños y jóvenes. También dirigí, por esa época, la pieza de Monge Rafuls, Soldados somos y a la guerra vamos, que se presentó en el I Festival de Teatro Cubano en un Acto, cuya puesta hizo posible la nominación del actor Arturo Castro a los Premios ACE de este año. Mi temporada en Nueva York finalizó con la sorpresa, muy emotiva, de la lectura dramatizada de mi obra Algo cayó del cielo, dirigida por Mariana Buoninconti para el programa anual de Teatro Leído del Centro Ollantay. En la actualidad tengo varios proyectos, pero la mayor parte de mi tiempo lo dedico a Artefactus teatro, que nació desde un blog y es hoy una propuesta cultural, avocada a la difusión del teatro en Miami, a la investigación y a la formulación de puestas teatrales. Es un proyecto bien ambicioso que irá creciendo, en la medida en que vayamos insertándonos en la comunidad local.

4.—Además de teatro escribes cuento y poesía. Háblanos de tu obra.

—De joven me atreví a escribir poesía y, aunque recibí algún que otro premio y algunos elogios, preferí dedicarme finalmente a la narrativa y al teatro. En 1984 obtuve una mención con un cuento para niños que causó bastante revuelo. Papá y yo, como se titula, fue considerada una historia “subversiva”. Allí trataba sobre la relación entre un niño y su padre, un hombre que mientras avanza hacia la muerte va construyendo un universo mágico, real y poético para dejarlo en herencia a su hijo. El jurado hizo su lectura “política” y decidió retirarle el premio. Por suerte, ni censura ni censores me amilanaron y continúe escribiendo cuentos y teatro para niños. En ese mismo año recibí una mención de narrativa del Concurso UNEAC, premios de dramaturgia en 1985 y 1986, y el Premio La Edad de Oro (1989) por mi libro Cuentos de brujas, compartido con El país de dragones de Daína Chaviano. En el año 1991 me establezco en Venezuela y continúo mi actividad literaria y teatral para niños y adultos. Allí nacen otras historias, algunas recogidas en los libros 40 autores en busca de un niño y Teatro para niños: dos obras.

5.—¿Cómo ves en sentido general del teatro cubano en los Estados Unidos y qué visión tienes en particular del que se hace en Miami?

—Miami es la ciudad donde más teatro cubano he podido ver. En Nueva York también aprecié algunas puestas, pero no tengo suficientes elementos como para emitir un juicio de valor. En ambas ciudades creo que es importante, en principio, la labor de las instituciones, legitimadoras e impulsoras de la actividad teatral, como Ollantay Center for the Arts en Nueva York y el Instituto Cultural René Ariza, el Centro Cultural Español, el Centro Literario de La Florida, la Colección de la Herencia Cubana y el Archivo de Teatro Cubano en Miami, por citar las de mayor actividad en estos últimos años. Importantes asimismo, para la ciudad y para los profesionales del sector, el Festival Internacional de Teatro, organizado por el colectivo Avante, y el Festival Latinoamericano del Monólogo, con nueve ediciones lideradas por Havanafama, festival donde presentaré el espectáculo Pase adelante, si quiere, el primer texto del dramaturgo cubano Pedro Monge Rafuls que tendrá una puesta en escena en esta ciudad, una ciudad que crece y se explora, como el teatro que actualmente estamos produciendo. En estos dos últimos años han surgido nuevas agrupaciones, se han sumado nuevos directores, otras estéticas… se han diversificado las propuestas y el panorama es muy alentador, aunque los resultados se resienten ante la improvisación y la ausencia de equipos profesionales que contribuyan a los procesos creativos y montajes desde sus respectivas áreas.

Friday, January 1, 2010

ENTREVISTA A PEDRO MONGE RAFULS.



El escritor Pedro Monge Rafuls.

RADIO Y TV MARTÍ.
POR ARMANDO DE ARMAS.

Monge Rafuls: Cuba, teatro y ojo crítico

(Martí Noticias, A. de Armas) - Pedro Monge Rafuls, nació en la ciudad de Placetas, en Cuba, y ha vivido en Honduras, Colombia y Estados Unidos. En Chicago fue co-fundador del Círculo Teatral de Chicago, el primer grupo de teatro en español del medio-oeste norteamericano. En 1977 crea Ollantay Center for the Arts, en Nueva York, y en 1993, Ollantay Theater Magazine, revista bilingüe dedicada al estudio y difusión del teatro latino en los Estados Unidos, como también del teatro latinoamericano. En 1991 se convirtió en la primera persona (y hasta el momento, el único latino) en obtener el Very Special Arts Award, en la categoría "Artist of New York", otorgado por el Kennedy Arts Center de Washington, en colaboración con el entonces alcalde de Nueva York, David Dinkins. Premio que obtuvo por su comedia Noche de ronda, que fue presentada Off-Broadway en tres producciones distintas en menos de un año, y repuesta en 2003.

En 1994, inauguró el programa "El autor y su obra" en el prestigioso festival de Cádiz, España. Varias de las obras de Monge Rafuls han sido producidas Off-Broadway o en teatros regionales. Su monólogo Trash, escrito originalmente en inglés, se encuentra en el repertorio del acreditado grupo londinense Escape Artists, Cambridge, Inglaterra. También fue presentado en el Edge Festival Roma en Junio de 2005. Su teatro ha sido publicado en varias antologías latinoamericanas, en dos antologías alemanas y en la segunda antología de teatro latino de los Estados Unidos, de TCG. Ha ofrecido talleres de dramaturgia en diferentes ciudades de Venezuela, también en la República Dominicana durante el Festival Internacional de Santo Domingo, en Perú, y en numerosas ciudades de los Estados Unidos, en inglés o español. Ha sido contratado varias veces por la ciudad de Nueva York para impartir talleres de dramaturgia en centros comunales alrededor de dicha ciudad.

Ha sido panelista de innumerables conferencias alrededor del mundo y del National Endowment for the Arts, la organización del gobierno de los Estados Unidos que, desde Washington, otorga ayuda a todas las organizaciones culturales de los Estados Unidos. En 1999, formó parte del grupo de personalidades seleccionadas en todo el mundo por Casa de Américas, de Madrid, para analizar la situación del teatro universal. En 2009, organizó y llevó a cabo un simposio de Teatro Nacional en San pedro Sula, Honduras, para la Organización Hondureña-Americana, con el propósito de analizar la situación actoral del teatro hondureño. En el 2008, fue reconocido por su dramaturgia y por su labor como difusor de las artes latina-estadounidenses y latinoamericanas, tanto por el ICRA (Instituto Cultural René Ariza) de Miami, como por el Festival Candilejas, que se realiza en Nueva York.

Armando de Armas entrevistó a Pedro Monge Rafuls para MartiNoticias.

MN. ¿Cómo se sostiene una publicación sobre teatro durante dieciséis años en lengua española y en un país de habla inglesa?

PM. ¡De milagro! Tu pregunta deja muy claro la situación. Es una revista dirigida a la minoría cultural, peor aún, teatral. Hay que tener en cuenta que la generalidad de las personas que forman el movimiento teatral latinoestadounidense son personas que leen muy poco-salvo las críticas positivas que le hacen-y demuestran poco interés por la teoría o por lo que hacen los otros. La revista es leída sobre todo por los académicos angloamericanos. Esta es una de las razones por la que se nos otorgan escasísimos fondos, que provienen de organismos públicos y de corporaciones anglo privadas.

Actualmente atravesamos una crisis económica, que ha repercutido en nuestra institución, en nuestra revista y en otras actividades que desarrollamos.

MN. ¿Qué le motivó a fundar Ollantay Theater Magazine?

PM. Era una necesidad. Nuestras actividades teatrales no son tomadas en cuenta. El mundo latinoamericano no tiene espacio en las publicaciones angloamericanas, que son muchas y muy ricas. Y sin embargo, considero que el teatro actual, al sur del Río Bravo, es más arriesgado e interesante que el angloamericano; pero eso, nadie lo reconoce. El deseo de divulgarlo y de servir de puente entre el teatro anglo y latinoamericano, me motivó a fundar OTM.

MN. ¿Qué piensa del teatro hispano que se hace en Estados Unidos?

PM. Creo que es muy pobre y no sólo por falta de recursos económicos para llevarse a cabo, sino por la dudosa calidad de la mayoría de las obras que se escriben y por las pocas que se llevan a escena de esos autores "del patio". Es un teatro que se fija demasiado en técnicas de escritura y de puesta que ya son paseé. Las pocas personas que dirigen, salvo contadísimas excepciones, no tienen la preparación adecuada para hacerlo y el resultado es visible en las tablas. Hay muy buenos actores. En Miami y otras ciudades, muchos dan vuelta tratando de encontrar una oportunidad de actuar; en Nueva York, si hablan inglés, tienen que buscar su camino en el teatro angloamericano para poder llenar sus necesidades artísticas.

MN. ¿Qué piensa del teatro cubano que se hace en Estados Unidos?

PM. Lo mismo que del teatro latinoestadounidense. Es un teatro que debe prepararse mejor, es un teatro que debe convertirse en un movimiento para poder crecer. Los movimientos se crean cuando se trabaja con la dramaturgia nacional, y alrededor de la misma se forman los actores, directores, escenográfos y el resto de técnicos y teatristas. Ya lo he dicho antes, pero la mayoría de nuestra gente del teatro funciona alrededor del "yo" y no piensan en grupo, ni han demostrado una visión de futuro.

MN. ¿Qué piensa del teatro cubano que se hace en la isla?

PM. Eso es otra cosa, distinta al teatro que se escribe fuera de Cuba. Ellos tienen la organización, el reconocimiento, el apoyo en los escenarios, dentro y fuera de la Isla. Por ejemplo, los otros días leí sobre un concurso, o algo así, cubano-alemán, pero sólo estaba abierto a los cubanos de la Isla. Claro, eso no se limita al teatro. Hace unos años, en la famosa Feria del Libro de Guadalajara, había un concurso de cuentos en el que sólo podían participar los cubanos de la Isla.

Sin embargo, hay que notar una cosa; las obras de los isleños participan en todos los festivales internacionales imaginables, pero luego, después de presentarlas por solidaridad, los grupos latinoamericanos y/o europeos no la montan por su cuenta. ¿Qué nos dice eso? La respuesta es obvia.

No podemos olvidar que nuestro dramaturgo más importante y renovador, José Triana, vive en Francia, donde también vive Eduardo Manet, considerado un importante autor francés. Sin embargo, que conste, hay muy buenos dramaturgos en la Isla. No sé si habrá buenos directores. Yo he oído hablar sobre lo magnífico que son algunos y, luego, cuando veo sus trabajos en algún festival, me da vergüenza ajena, como dicen.

MN. ¿Qué ha significado para su carrera ser un artista exiliado?

PM. Ha significado muchas limitaciones en cuanto a la posibilidad de crear y de presentar lo que he escrito. Aunque no me ha ido mal y he estado en muchos festivales, congresos, etc., el teatro está muy influido por las directivas del castrismo, y los dramaturgos exiliados no somos vistos con agrado en muchas plazas teatrales, que se consideran "liberales". Hoy todo eso cambia un poco.

MN. ¿Ha sufrido discriminación por ser un artista exiliado de esa utopía que sedujo a tantos intelectuales en el mundo?

PM. Oh, sí. Muchas veces. Son tantas las experiencias que he tenido, que mejor no me meto a contártelas.

MN. ¿Trabaja en la escritura de alguna obra teatral en este momento?

PM. Estoy trabajando en una obra sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda. Me estoy enfocando en el lado sentimental de nuestra gran romántica. No olvidemos que Tula era un poco calientica… Además, estoy trabajando en una historia basada en el escándalo que levantó, hace años, el Cardenal Jaramillo, de Medellín, Colombia, ciudad donde viví al salir de Cuba. Estoy luchando con los elementos del auto sacramental, tratando de llevarlos a nuestros tiempos y mezclándolos con otras modas de la escritura teatral.

MN. ¿Cómo define Pedro Monge Rafuls la felicidad? ¿Felicidad y libertad se relacionan?

PM. Sí, claro. Más que relacionarse, creo que felicidad y libertad se complementan. La felicidad, ya que me pides definición, es, para mí, el logro de lo que se desea, cuando se desea. Y en un mundo sin libertades—Cuba, es un ejemplo, y lo sabemos nosotros—no se puede desear muchas cosas, menos lograrlas.

MN. El teatro ha sobrevivido al cine y al video: ¿sobrevivirá también a la Internet?

PM. Naturalmente. La sensación de ver una obra en escena, de ver moverse a los actores frente a ti, es una magia con la cual no pudo ni el cine ni la TV, que son sus parientes de generaciones posteriores. Creo que el Internet, ni remotamente está cerca de dañar al teatro. Los "internetistas" que no van al teatro, no saben lo que se están perdiendo.

MN. ¿Regresaría a vivir a una Cuba en democracia?

PM. Yo he vivido fuera de Cuba más de la mitad de mi vida. Regresaría a Cuba, de acuerdo a muchas circunstancias especiales. Eso sí, regresaría una y otra vez, cada vez que pudiera.

MN. ¿Qué recuerda de Placetas, ese centro, no del mundo, pero sí de Cuba?

PM. Placetas es el centro de mi principio. Más allá de Placetas, el Central Zaza, donde nací y viví los 18 años de mi existencia en la Isla. Allí estudié mi bachillerato, allí tuve mis primeros sueños. Placetas está en casi todas mis obras: o suceden allí, o existe una referencia. Y como tú dices, es el centro de Cuba y, además, el lugar más frío de la nación. Recuerdo las mañanas de escarcha en el invierno cubano. Mis amigos se ríen cuando les cuento eso de la escarcha, pero pregúntale a cualquier zazero y verás lo que digo.

Friday, December 11, 2009

David Álvarez versus Billy Elliot.


David Álvarez versus Billy Elliot

Por Armando López
New York.

DIARIODECUBA.

Video De David Álvarez.

A la salida del musical Billy Elliot, una larga fila de fans espera al adolescente David Álvarez, ganador del Tony 2009 al mejor actor del género. Hace dos años, era apenas un desconocido. Billy lo lanzó al estrellato. Bien sabe David de cuentos de hadas. Pero también sabe que las carrozas se convierten en calabaza, que los niños crecen, cambian la voz, que un nuevo Billy ocupará su lugar.

Protagonizar a Billy Elliot fue un desafío para David. Película nominada al Oscar, musical en el West End londinense: ¡lloverían las comparaciones! Para Broadway, Elton John requirió agotadores ensayos de su música y el director Estephen Daldry exigió hasta que David-Billy fue tierno, fuerte, capaz de convencer a público y crítica al pasarse del boxeo al otro bando, al de las muchachitas que practican ballet.

En el musical, el espíritu de la madre muerta alienta a Billy contra el rudo machismo de su padre minero. En la vida real, Janet Hernández, sensible actriz escapada del habanero "Teatro Rita Montaner", sembró en su hijo David (a sus 8 años), el amor por la danza, con la complicidad de David padre, lector infatigable que le regaló al pequeño la biografía del fallecido astro cubano del ballet: Fernando Bujones.

En la escena del Imperial Theater, Billy-David lleva al público al delirio cuando traspasa la ventana del gimnasio con un amiguito, se enfundan un tutú y bailan el más romántico (y cómico) pas de deux, mientras su padre (Gregory Jbara) los espía. Estalla la lucha del adolescente por reafirmarse, pero también la lucha del padre por comprender a su hijo. En contraste, David padre acompaña a Davicito a sus clases, a sus ensayos, a sus funciones. Es su amigo.

La prensa califica a David como canadiense, nacido en Montreal, pero en la sala de los Álvarez en un piso ocho, del East Side de Manhattan, cuadros de Mendive, de Amelia Peláez, de Martínez Pedro, libros de Carpentier y Cabrera Infante, entremezclados con fotos de David con Elton Jones, con Hilary Clinton, con el vicepresidente Joe Biden, revelan que, en la familia Alvarez, soplan vientos de libertad de una Isla en la nostalgia.

Como cualquier muchacho entre mayores, David llega a la entrevista con cara resignada, debe estar de periodistas hasta el pelo. Me dice que chapurrea el español, que su primer idioma fue el francés. Le pido que me cuente de sus pininos en el ballet. ¡Y sorpresa! Habla español con acento cubano y además sonríe con cubanísima picardía.

"En Montreal, mamá me matriculó en las clases de ballet para que no me rompiera una mano en el kárate o jugando fútbol en la calle. Comencé en el ballet con una clase a la semana. Me revelaba, pero le fui cogiendo el gusto. Era divertido. Podía mirar a las niñas. Cuando nos mudamos para San Diego, California, tuve clases de ballet seis veces a la semana. Y me gustó tanto, que mis profesores me solicitaron una beca para el American Ballet Theater. Al igual que Billy Elliot tuve que audicionar. Los dos aprobamos. ¿La diferencia? Mi familia entera se mudó para Nueva York.

Has sido reconocido por la revista Dance Spirit como uno de los diez bailarines jóvenes a seguir en Estados Unidos.

Gracias a eso, la directora artística de Billy Elliot llamó al Ballet Theater. Yo había visto la película dos veces, pero ni siquiera sabía que existía un musical con ese nombre. Fui a verla por disciplina, convencido de que no me iban a elegir.

¿Habías actuado alguna vez?

(Es Janet, su mama, la que responde). Lo único que Davicito sabía era ballet. Es de admirar cómo los productores del musical examinaron a cientos de niños, cómo los fueron seleccionando, entrenando. Soy actriz, cuando salí de Cuba pensaba que el teatro era básicamente la parte dramática, pero cuando vi en Broadway que todos los actores bailan y cantan, comprendí que surgen de una escuela magnífica que los prepara desde niños. A David lo levantaron de cero.

¿David, cuándo supiste que el papel era tuyo?

Cuando entré adonde ensayábamos, y vi las cámaras de televisión. Mis padres ya lo sabían. Pero les prohibieron decírmelo, porque mi sorpresa debía ser compartida por millones de estadounidenses. Tres años había demorado el musical londinense en cruzar el Atlántico. Había millones de dólares en juego.

¿Y a partir de ahí?

Fue más duro todavía. Nos fuimos para Londres. Tuve que aprender el acento de los obreros mineros y a bailar tap. Cuando regresé a Nueva York, fue que conocí al resto del elenco, al que sería "mi padre", "a la maestra". Dos semanas antes del estreno, pasamos al Imperial Theater.

¿Qué cuentas de Elton John?

En el primer ensayo con los tres Billy, Elton John se molestó mucho. Cuando comenzó a acompañarnos al piano, los tres cantamos en una escala distinta. Se puso rojo de ira. Que cómo era posible que le cambiaran las cosas sin decírselo. Se fue a dar una vuelta para refrescar. Al rato, regresó calmado y comenzamos a ensayar. Me regaló la laptop en la que estoy trabajando.

¿Te sientes nervioso antes de salir a escena?

Cuando hago Billy en Broadway, me siento más tranquilo y seguro que cuando hago un minuto de ballet. Quizá porque en el ballet todo esta coreografiado y en Broadway puedo agregar, inventar.

¿Qué haces en tu día de descanso?

Dormir, sentarme a ver películas viejas que son las que más me gustan: como Juegos prohibidos, Los 400 golpes, Lawrence de Arabia, con Peter O'tole que me encanta como actor.

¿Piensas seguir como actor cuando termines en Billy Elliot ?

Por ahora sigo estudiando actuación. Lo que sí estoy seguro es que voy a continuar mi carrera de bailarín. Me gustaría hacer el Romeo, con música de Prokofiev y el príncipe de Giselle. Cuando tenga 40 años, me retiraré y me dedicaré por entero a la coreografía. Sueño hacer un ballet con La Odisea. Adoro los clásicos griegos.

Déjame preguntarle ahora a Janet: ¿quisiste alguna vez ser bailarina?

Nunca, pero tenía muchos amigos en el Ballet y en Danza Nacional. Por ahí comenzó todo. Tengo una amiga en Montreal que es bailarina y me dijo "David tiene muy buen cuerpo, mételo de cabeza en el ballet".

¿Te graduaste de actriz en la Escuela Superior de Arte de Cuba?

No llegué a graduarme. Me fui de la Isla en 1994. Pero estudié actuación hasta el tercer año. Con el grupo Rita Montaner hice La piedad, Frida, y también Electra.

¿Cómo logras irte de Cuba?

Cuando la estampida del 93. Cinco actores creamos un grupo de teatro interactivo, muy viajable. Nos pusieron "el diplo-teatro" porque nada más trabajábamos para extranjeros. Lo de nosotros era irnos del país como fuera, buscarnos una carta de invitación. Nos cayeron varios contratos. Nos decidimos por Canadá.

¿Y el papa de David, cómo se enganchó en el viaje?

Se apareció en el teatro cuando estábamos montando Pasión Malinche, de Alberto Pedro. Le gustaba el arte pero estudiaba bioquímica. Fue amor a primera vista. Viajó con nosotros de utilero. Mi hijos David y María Teresa, su hermanita, que estudia pintura, nacieron en Canadá. Les hemos inculcado la cubanía.

Ahora es David Álvarez padre el que cuenta:

Davicito se acostumbró con su abuela de Santa Clara a comer arroz con frijoles. Tiene abuelos, tíos y primos regados por toda la Isla. Yo soy de Santiago de Cuba. Estudié allá en la vocacional, luego hice mi doctorado en bioquímica en Canadá. Cuando nos mudamos para San Diego quisimos acogernos a la Ley de ajuste cubano. Llevábamos dos años esperando. Le escribimos a Hillary Clinton, y a los tres meses nos dieron la residencia. Un día Hillary fue al show de Billy Elliot y entró al escenario diciendo, "David, que yo te resolví los papeles".

¿Te gusta ser famoso, David?

Al terminar cada función de Billy Elliot hay una pila de gente esperándome afuera, me paso treinta minutos firmando autógrafos. En la calle la gente me reconoce. Me piden tirarse una foto conmigo. Pero a veces quisiera poder jugar fútbol en la esquina con mis amigos como hacía antes.

¿En qué te pareces a Billy Elliot?

En que él siempre quiere bailar y yo también, en que Billy persiguió su sueño, y yo me esfuerzo para conseguir el mío.